En un comunicado titulado "Nunca más espionaje ilegal", el Frente de Todos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires manifestó "su profunda preocupación" y repudio a "la utilización de organismos de inteligencia del Estado, con participación de la Policía de la Ciudad, para la persecución ilegal de dirigentes políticos, periodistas, funcionarios y organizaciones sociales y de Derechos Humanos".
"En 2012 Mauricio Macri, por entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fue imputado por asociación ilícita, abuso de autoridad y falsificación de documentos públicos, junto con las máximas autoridades de la Policía Metropolitana. La justicia entendió que el entonces Jefe de Gobierno, sirviéndose de la estructura de la Policía Metropolitana y de recursos del Estado había conformado una asociación ilícita que “pinchaba” teléfonos de dirigentes políticos de la oposición, sindicalistas, referentes sociales, dirigentes empresariales e incluso a miembros de la propia familia Macri, entre otros", cita el documento.
Luego explica: "En noviembre de 2016, en la Legislatura porteña se aprobó la ley 5.688 de “Sistema Integral de Seguridad Pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, que dio origen a la estructura de la actual Policía de la Ciudad. Una nueva policía con perspectiva en Derechos Humanos", pero sostiene: "Hoy queda en evidencia que ese ideal de una policía diferente, se diluyó en las manos de quienes tenían -y aún tienen- la responsabilidad política-institucional de su conducción. Que en lugar de fortalecer el espíritu y sostener los principios con los que fue creada, la hicieron partícipe de una estructura ilegal, estatal y paraestatal, montada a través de la Agencia Federal de Inteligencia".
"Según las pruebas documentadas a instancias judiciales, la estructura delictiva se conformaba por miembros de la Policía de la Ciudad, narcotraficantes, barrabravas y servicios de inteligencia. Ellos recolectaban información que posteriormente clasificaban y entregaban a Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, responsables de la AFI, así como también a otros funcionarios de la máxima confianza de Mauricio Macri, con el objetivo de presionar y perseguir", describe.
También, el texto habla de la " gravedad política e institucional de los hechos que se investigan" al referirse al grado de sincronización entre los miembros y sus habituales visitas a Casa Rosada.
"Exigimos la mayor diligencia judicial, para que los responsables de estos hechos rindan cuentas; como también exigimos la interpelación al Jefe de Ministros, Felipe Miguel, y de todos aquellos funcionarios con responsabilidades ineludibles por su rol de gestión, quienes hasta el momento no han dado explicaciones, haciendo caso omiso a las diferentes citaciones y pedidos de informe solicitados desde este espacio político en la Legislatura porteña", sostiene.
Y finaliza: "Debemos decir “NUNCA MÁS” a estas viejas prácticas mafiosas, que a través de la utilización inescrupulosa del Estado, violenta el ejercicio democrático, poniendo en riesgo la vida y calidad institucional del país y la Ciudad".
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