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Durante su exposición, Iglesias realizó un pormenorizado relato sobre lo ocurrido la noche de la tragedia de Cromañón y señaló «irregularidades» en la confección de los certificados de defunción, y en la habilitación del boliche El Reventón, que funcionó en el local que luego se convirtió en República de Cromañón.
Además, el abogado señaló que durante la búsqueda de su hijo Pedro, quien falleció en la tragedia, no fue asistido por «ningún funcionario» de la comuna.
Iglesias también denunció una supuesta «relación personal» entre Ibarra y el empresario Omar Chabán, algo que fue desmentido en forma categórica por el secretario de Comunicación del Gobierno porteño, Daniel Rosso. La polémica sobre la atención en los centros asistenciales se instaló cuando Ricardo Righi, padre de una de las víctimas fatales, introdujo una carta de la madre de una de las jóvenes fallecidas, que denunció la falta de mascarillas de oxígeno y la carencia de atención a afectados, que fueron ubicados en un playón del hospital Penna.
La mujer, Adriana Magnoli, fue citada a declarar y ratificó el contenido de la carta a la vez que mencionó una comunicación telefónica con el director del hospital Penna.
El director del centro de salud, Pablo Saposnik, se presentó ante la Sala de Juzgamiento en forma espontánea y afirmó que en el hospital Penna «no falleció ninguna persona» sino que ingresaron catorce cuerpos sin vida con «certificación judicial» para ser depositados en forma temporaria.
Esta afirmación motivó que Righi -quien se encontraba entre el público- se levantara de su silla y lo acusara de mentiroso, porque el certificado de defunción de su hijo Emiliano ante el Registro Civil establece que falleció en el hospital Penna.
El presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier, pidió que desalojen a Righi del recinto, quien se retiró gritando que sabía que su hijo ingresó con vida al centro de salud.
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