El Consejo de Defensa Sudamericano (CDS) es una instancia de laboratorio impulsada por Brasil para unificar el pensamiento de la defensa en la región y que fue tema de debate ayer de un seminario en el Centro Cultural Borges. Concurrieron los ministros de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, de Ecuador, Javier Ponce, y la local Nilda Garré. Una vez más la palabra directriz estuvo a cargo del brasileño, quien recalcó la necesidad de afirmar la vocación integracionista de la UNASUR a partir de la recreación de una industria de defensa con bases comunes (léase infraestructura brasileña) que atienda los requerimientos del aparato bélico de la región.
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Para aventar rivalidades, dijo que detrás del impulso a esta iniciativa «no hay interés» de su país por desempeñar un rol hegemónico y advirtió que en la región «no hay ninguna nación que pueda hablar por Sudamérica». «Ahora está claro que debemos vincular la defensa al desarrollo económico y social de nuestros países, por eso hablamos del desarrollo de una defensa regional y de una posible integración de la base industrial en esta materia», añadió Jobim en la reunión auspiciada por la Universidad de Tres de Febrero.
Hubo gestos de acuerdo en los rostros del los funcionarios criollos que esperan un sí del Brasil para hacerse cargo de la ex Area Material Córdoba concesionada a la empresa Lockheed Martin de los Estados Unidos.
Antes de fin de año el gobierno nacional tiene que definir si continúa la concesión o decide estatizar esas instalaciones, tal como lo hizo con el astillero Tandanor. La idea del gobierno es terminar con el contrato y tomar el control del paquete accionario; después de todo, reconocen, la firma norteamericana nunca pudo cumplir con las expectativas de venta de sus productos, entre ellos el proyecto del entrenador avanzado IA-63 Pampa y el mantenimiento de aviones comerciales.
A su turno, el ministro de Defensa ecuatoriano aprovechó para atacar a su contendiente natural: Colombia. La retórica anticolombiana del ecuatoriano Ponce es la prueba más elocuente de que urge un espacio común donde debatir las diferencias en torno a la defensa y seguridad de la región. ¿O no se consideran contrarias a la democracia las acciones desestabilizadoras de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) refugiadas en territorio de Ecuador? No acudió al seminario ni fue invitado el ministro de Defensa de Colombia, y eso que el presidente Uribe había aceptado la formación del CDS bajo una serie de acuerdos previos: 1) que todas las resoluciones del Consejo sean tomadas por consenso; 2) que en cada país se reconozca únicamente a las fuerzas armadas constitucionales; y 3) que se rechace a los grupos violentos. Es que el Consejo de Defensa Sudamericano nació con cierta dualidad de género: ¿es una instancia de agitación antinorteamericana o un espacio regional de pensamiento pro brasileño?
El ingreso de Colombia al CDS tiene otras implicancias geopolíticas que incomodan al universo local: con fuertes lazos económicos con los Estados Unidos, el gobierno de Uribe está en la antípoda del eje de asociación estratégica entre la Argentina y Venezuela.
Además, Colombia, junto a Uruguay, rechazan la designación de Néstor Kirchner como secretario general de la UNASUR.
Garré, más diplomática que impulsora de conceptos novedosos en defensa comunitaria, no se apartó un ápice de los protocolos iniciales de creación del CDS.
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