Fuerza de seguridad en "alerta máximo"
El gobierno reunió ayer al Consejo de Seguridad Interior en una mesa presidida por el propio Fernando de la Rúa. Se resolvió allí mantener el estado de alerta máximo de las fuerzas de seguridad hasta nuevo aviso, en prevención de algún movimiento y aun atentado que pueden prolongar el horror de los EE.UU. Además, se manifestó solidario con el gobierno de George W. Bush y con cualquier medida que adopte frente a la agresión, y hasta ofreció colaboración en el terreno de la inteligencia. El primer efecto del atentado en el país fue que se prolongó ayer la parálisis de la actividad de campaña. En Buenos Aires, una celebración religiosa de varios ritos concentró a dirigentes, funcionarios y candidatos en el Obelisco. De la Rúa se mostró junto a Carlos Ruckauf, Raúl Alfonsín, Aníbal Ibarra y a otros manifestando el dolor por las víctimas de Nueva York y de Washington, sin bordear manipulación alguna de la congoja que conmueve a todo el mundo.
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Precisó, además, que serán evaluadas las «problemáticas regionales» y comentó que a pedido del ministro de Gobierno de Tucumán, Antonio Guerrero, «se llegó a la conclusión de que se debe hacer una reunión completa con cada una de las policías provinciales», la que se concretará «dentro de pocos días».
De la Rúa había dado por iniciado el encuentro a las 9.00 y a partir de entonces escuchó las propuestas de algunos representantes provinciales y también las demandas por pertrechos de seguridad, principalmente de las provincias fronterizas. En tal sentido, voceros señalaron que el presidente recomendó fijar «un vademécum», es decir un listado mínimo de prevenciones a tomar frente a potenciales riesgos.
«El terrorismo forma parte de la agenda internacional. Estamos en esta parte del mundo y debemos trabajar para reunir información y actuar en alerta frente a cualquier cosa que pueda resultar para acentuar la cooperación entre los países que defendemos la democracia y la libertad», dijo De la Rúa al ratificar la continuidad del estado de «alerta máximo».
Declaraciones deplorables
El embajador de los palestinos en Buenos Aires declaró el martes que «primero hay que probar que no fue un accidente». No fue el único exabrupto en estos días con relación al terrible atentado en Estados Unidos. El periodista Nelson Castro desde Nueva York atacó al presidente George Bush. Totalmente errado dijo que «en 7 meses aumentó el desempleo en 50%, de 3% a 4,5 %». En realidad en esta gestión republicana el desempleo subió de 4,5% a 4,9 %. Además jamás en su historia EE.UU. tuvo desempleo menor a 4%. Aparte de eso ¿que culpa puede tener un presidente con 7 meses de gestión por un atentado que lleva más de un año planificar, inclusive con entrenamiento de terroristas suicidas como pilotos comerciales?
Las publicaciones de izquierda en nuestro país, se observó ayer, se movían con dificultad en su posición de tener que criticar tremenda barbarie con tan elevado número de muertos en una intimidad donde no desagrada ver castigado al principal país capitalista del mundo.
El ex juez Eugenio Zaffaroni en «Tres puntos» dice sobre el derrumbe de las Torres Gemelas que «se demolió el símbolo de la globalización» y que los norteamericanos deben pensar que «no es posible un crimen de semejante magnitud sin condiciones que lo posibiliten»,con lo cual también cree que Estados Unidos tiene culpas y que el presidente Bush «no es Franklin D. Roosevelt y sí la voz de un oportunista que busca votos prometiendo castigo a los culpables. Por el camino de las actuaciones teatrales electoralmente rentables es lógico que se proceda policialmente, es decir que se individualice a los sospechosos habituales».
Acaso ¿Zaffaroni quiere que no investigue?, ¿que no interrogue un país que es el máximo garante de las libertades individuales? ¿Que le ponga la otra mejilla a terroristas de este grado de barbarie que probablemente habrán matado quizá 20.000 personas o más? ¿Que deje indemne a quienes financiaron esta larga, meditada y costosa operación de masacre? El político «Fredi» Storani, por si no le faltaran males, en un programa televisivo con Mónica Gutiérrez también criticó a Estados Unidos e insinuó una defensa del ataque terrorista por no haber condenado ese país la política de atentados selectivos contra líderes terroristas palestinos por parte de los israelíes. Storani fue ministro del Interior -o sea encargado de conducir la defensa dentro del territorio nacional- y preside ahora la rama bonaerense del partido radical que, presumiblemente, vía la Alianza es la parte principal del sostén del actual gobierno nacional.
Vale reconocer, felizmente, que el gobierno que preside Fernando de la Rúa dista totalmente de las ideologías del radicalismo bonaerense. El Presidente estuvo correcto y sincero -o sea no forzado a disimularlo como tantos- al condenar ese tremendismo terrorista que provocó en Nueva York y Washington el mayor atentado de la historia.



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