Fuerzan la paz en el PJ porteño

Política

El gobierno se concentrará hoy en la interna del peronismo de la Capital Federal, distrito que quiere dominar de la mano de Alberto Fernández, quien anoche no lograba cerrar filas con una lista de consenso. Vence hoy el plazo de presentación de listas para la compulsa partidaria del 17 de abril, y hasta las 24 seguirían los intentos, aunque la idea del gobierno es que el jefe de Gabinete oferte una conferencia de prensa junto al vicepresidente, Daniel Scioli, presentando cuán unidos los mantiene el partido de la Ciudad.

Para que Fernández llegue a ocupar la silla principal en el intervenido PJ porteño oficia de principal gestor de un cierre único Alberto Iribarne. Esos dos funcionarios y un puñado de asistentes mantuvieron desde el viernes un sinfín de conversaciones con el no albertismo, pero ninguna formal. Las reuniones clave serán hoy: a la mañana meditará el grupo que ha dejado en manos de Eduardo Rollano (FUP) la representación del no albertismo; al mediodía, unos y otros piensan tender una mesa de acuerdo en la que estén presentes Rollano y Scioli ante Iribarne y Víctor Santa María.

Ayer, el oficialismo se ufanaba de tener cerrado el acuerdo, al menos con algunos, como Jorge Telerman, quien ensayó la semana pasada ser el líder de la confrontación, pero anoche ya estaba anotado al cargo de una vicepresidencia, uno de los 29 cargos en pugna. De esos puestos, el sector que se enfrenta al gobierno, y que en su mayoría está alineado con Mauricio Macri, pidió 13 lugares; les ofrecieron 8, pero recién al mediodía se punteará la suma.

• Posibilidades

Fernández quizá logre empujar una lista única que deje afuera a gran parte de los dirigentes del distrito o quizás el atajo lo encuentre la Justicia, que podría dar lugar a un recurso y volver a postergar la interna.

Con su grupo, el jefe de Gabinete mostrósu estrategia el pasado 11 de marzo, durante un almuerzo en la sede del sindicato amigo del gobierno, el SUTERH (porteros), piloteado por
Víctor Santa María. En la comida, que se mantuvo en reserva, Fernández les confió dos datos que para los asistentes fueron decisivos. Uno, que de ninguna manera abandonaba la pelea ni ante Scioli ni por otro candidato como Alberto Iribarne. Lo mismo les dijo el sábado, por un lado al vicepresidente y por otro al vicejefe de Gobierno, Telerman. La otra confesión que cayó en la mesa consistió en admitir que: «Sé que no soy un líder carismático ni nada por el estilo, pero sé que hoy me toca ser el que tiene más cercanía con el gobierno en el distrito; sé que vienen a mí porque soy el jefe de Gabinete. En 2007 será candidato el de mejor imagen, quizá Scioli, quizá yo o Bielsa, no sé». Estaban allí Iribarne, Alberto Digón, el dueño de casa - Santa María-, Juan Manuel Olmos, Héctor Capaccioli, Kelly Olmos, Julio Vitobello y el extrapartidario Diego Kravetz, quien conduce el bloque Frente para la Victoria en la Legislatura.

«El peronismo es así; se alinea con el poder», tradujo uno de los comensales para simplificar por qué el gobierno está convencido no sólo de que ganará la pulseada y colocará al jefe de Gabinete en la conduccióndel PJ porteño, sino de que terminaráalbergando a todo el peronismo del distrito, excepto «a los que están alineados con Mauricio Macri». Que Fernández les haya reafirmado que no abandonaba la pelea, alivió a los partícipes, que entendían que la confrontación con el resto del peronismo porteño partía de querer « desgastar» al jefe de Gabinete.

Del lado de los negociadores del no albertismo, la síntesis de la puja es que «ninguno
está de acuerdo con esta unidad, que no es representativa de todos los sectores, pero nadie quiere confrontar». Esto quiere decir que, si el espacio que concentra a quienes hoy no están con el gobierno termina aceptando 8 y no 13 lugares, no habría lista que compita con Fernández (la pelea tendrá lugar sólo en los barrios), pero tampoco avalarían la nueva mesa de conducción, que -estiman- lo que primero hará será modificar la carta orgánica para permitir la elección indirecta de candidatos a legisladores porteños y diputados nacionales para la competencia de octubre.

• Carencia

«Lo cierto es que ellos tienen el candidato a presidente del partido y nosotros tenemos el candidato a jefe de Gobierno para 2007», completó el negociador, confiando en que ese sector no albertista carece de una figura que pueda postular para candidato a dirigir el intervenido PJ porteño, ya que Scioli se mantiene en su postura de «ayudar para la unidad» y no dará pelea por la conducción del distrito; sí, en cambio, mantendrá su postulación para reemplazar a Aníbal Ibarra en 2007.

Anoche el oficialismo mantenía abierta la lista donde se juega la conducción partidaria en 29 cargos, donde los principales son la presidencia, la vicepresidencia primera y la secretaría general. Allí, inamovibles en todas las negociaciones que se sucedieron desde el viernes, quedaban
Fernández, Iribarne y Santa María. El resto se abría en un reparto que no conformaba a los opositores. Dos lugares se reservaban para gente de Scioli, otros dos para la de Rollano y el resto de las 8 ofertas para los demás del grupo, que intentan, entre otros, Cristian Ritondo, Fernando Maurette, Daniel Amoroso (sindicalista del juego), Miguel Angel García Moreno y Juan Minichillo.

Una de las consignas que se animaron a hacer llegar los albertistas fue, además de vetar al sector de
Ritondo, que «los que están con Macri, primero que lo abandonen». Alborotó y desandó lo poco que había avanzado el oficialismo en procura de evitar la interna y llegar con una lista que demostrara que «el peronismo porteño está unido y con el gobierno».

«Que se vayan entonces los que estuvieron con Cavallo y Béliz y ahora con Ibarra», reprocharon los no albertistas, aludiendo a los pases de lista del propio jefe de Gabinete.

«Cómo puede ser que el que aspira hoy a ser presidente del PJ Capital esté en Neuquén armando el Frente para la Victoria»,
replicaron también en alusión al viaje de Fernández.

En el reparto, la vicepresidencia segunda se la reservaban a
Patricia Vaca Narvaja y la tercera para Andrés Rodríguez en un pacto con el sindicalismo; se abría una vicepresidencia cuarta para Telerman, y Daniel Filmus quedaba como candidato a la vicepresidencia por la rama de los técnicos y profesionales.

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