30 de noviembre 2007 - 00:00

Fusilan a dos "cajeros" sindicales en dos meses

Hugo Moyano cargó ayer en Venado Tuerto el cajón del asesinado tesorero de la Federación de Camioneros, Abel Bieroz.
Hugo Moyano cargó ayer en Venado Tuerto el cajón del asesinado tesorero de la Federación de Camioneros, Abel Bieroz.
Los dos fueron fusilados al «estilo mafioso»: ambos episodios tienen indicios, según coinciden en indicar los investigadores de cada uno de los hechos, de ser crímenes «por encargo». Ocurrieron con dos meses de diferencia y a 300 kilómetros de distancia.

A ninguno de los dos les quitaron sus pertenencias por lo que, a priori, característica que induce a los investigadores a descartar las hipótesis de robo.

  • Similitudes

  • Al margen de las similitudes «operativas» en la ejecución, nada, a simple vista, permite enlazar el asesinado de Abel Beroiz con el de Miguel Orellana, registrado en octubre pasado. Salvo un dato, acaso fruto del azar: las dos víctimas manejaban «cajas» sindicales. Beroiz, de 70 años, era tesorero de la poderosa Federación de Camioneros que conduce Hugo Moyano. Orellana (44), protesorero de la Unión de Obreros Ladrilleros de la República Argentina-(UOLRA), que comanda- Gabriel Yafar, un gremio menor enrolado en el moyanismo.

    Han sido meses fatídicos para la «familia sindical»: en setiembre pasado, se suicidó Alberto Horacio Viviani, secretario de Actas y Prensa, del gremio de Peones de Taxis que dirige su hermano, Jorge Omar Viviani, puntal de la cofradía moyanista.

    Horacio Viviani era, además, la mano derecha de su hermano al punto que fue uno de los encargados de la CGT -mientras el otro Viviani posaba junto al féretro de Juan Perón- en el frustrado operativo de seguridad montado evitar disturbios en la mudanza de los restos a San Vicente.

    A Beroiz lo acribillaron de dos balazos y dos puntazos en Rosario. A Orellana lo fusilaron de un disparo en la sien. Su cadáver apareció en Merlo dentro de una camioneta.

  • Hipótesis

    Y, a pesar de la negación de sus compañeros y familiares, para la Justicia en los dos sucesos se explora la hipótesis de que los crímenes tengan vinculación con la «interna» de los gremios a los que pertenecían. De manera recurrente, desde sus sindicatos niegan esas teorías.

    Un elemento que detectaron los fiscales Horacio Vázquez y Mario Ferrario, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Morón que llevan el caso Orellana fue que a la víctima no le habían quitado las pertenencias, ni siquiera la billetera o el celular.

    Lo mismo ocurrió con Beroiz, a quien la habrían tratado de quitar el portafolios, pero no se llevaron ni billetera ni otros elementos. Para los investigadores rosarinos, ese modus operandi «aparece típicamente en la actividad de un asesino por encargo».

  • Preparado

    La hermana de Beroiz, Blanca Rosa, abonó la misma sospecha: «Estaba todo preparado para quitarle la vida», dijo, y negó que se hubiese tratado de un robo.

    Trascendió, primero, una versión que daba cuenta de que el tesorero estaba en Rosario para concretar la compra de un sanatorio. Pero en las últimas horas surgió otra versión según la cual habría un faltante en las cuentas del gremio y Beroiz estaría tratando de determinar esa fuga.

    Además de su condición de histórico -la víctima fue uno de los fundadores del Sindicato de Camioneros en Rosario-, el apellido Beroiz se extiende al gobierno: Abel Beroiz hijo es abogado y coordina el área de Asesoría Jurídica de la Administración de Programas Especiales (APE).

    La APE, que comanda Juan Rinaldi, antiguo abogado de Moyano, es la oficina que distribuye compensatorios oficiales entre las obras sociales sindicales en situación financiera crítica. Beroiz hijo es quien debe fiscalizar, en el aspecto jurídico, esos procedimientos.
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