Gasta más gobierno, esta vez para la reelección de Moyano

Política

Como gesto de respaldo, Hugo Moyano quiere que la Casa Rosada aporte a su reelección al frente de la CGT. Pide, y supone que lo logrará, que el gobierno acepte sus pedidos de otorgar un aumento salarial general, una suba en el Mínimo Vital y Móvil y, además, un incremento en las asignaciones familiares. Para apaciguar la interna sindical, quiere además que se retoque el sistema de desregulación de obras sociales para dificultar aún más el traspaso de afiliados. Puro costo para el gobierno, que ha habilitado, o incluso incentivado, movimientos como los de Antonio Caló, de la UOM, para desafiar la continuidad del camionero en la central obrera o, al menos, para debilitarlo. Al final, ahora Moyano les puede resultar más caro que lo proyectado porque pide una señal de amistad.

En el tramo final, a 9 días del congreso gremial donde pondrá en juego su continuidad, temeroso de la rebeldía que plantean la UOM, «los gordos» y el barrionuevismo, Hugo Moyano espera un guiño de la Casa Rosada para destrabar su reelección como jefe de la CGT.

En busca de auxilio, el camionero reforzó sus contactos con el gobierno para que en días accedan al menú de demandas que, meses atrás, elevó a Cristina de Kirchner. El éxito o fracaso de esa gestión, se traducirá en apoyo o rechazo de Balcarce 50 a su plan eternista.

Una señal positiva, supone, le permitirá despejar todas las dudas sobre su reelección. Aplacará las disidencias, adormecerá la avanzada de la UOM y, sobre todo, terminará de alinear a los gremios cercanos a la Casa Rosada que miran de reojo al camionero.

Hace tiempo, Moyano le llevó una lista con diez reclamos a Cristina de Kirchner. De esos, cinco son de alto impacto y, en horas sensibles, el jefe de la CGT quiere que la Casa Rosada dé pasos definitivos que le sirvan para la costura en la interna gremial. La avanzada del camionero se aceleró en los últimos días luego de la decisión de la UOM, que encabeza Antonio Caló, de anunciar que está dispuesta a pelear por la conducción de la central obrera. Hay, detrás, un intento de forzar a Moyano a negociar.

Se trata, en esencia, de cinco puntos. De estos, cuatro están vinculado con el bolsillo y se explican por la pérdida de poder adquisitivo producto, en los últimos meses, de la estampida inflacionaria. EL cuarto refiere directamente a cuestiones de «caja» sindical:

  • Aunque lo haya negado en público, como lo hizo el martes pasado tras verse con Néstor Kirchner en la sede del PJ, Moyano tiene en agenda un pedido de suba salarial general. Advierte que la disparada inflacionaria licuó anticipadamente los aumentos logrados -de hecho, el de Camioneros recién comienza a operar en julio- por lo que quiere una señal para pelear nuevas subas. ¿Cifras? No da precisiones pero a su lado hablan de 7 u 8 por ciento, adicional a 20% logrado.   

  • La suba general debería ir atada, además,a un incremento del Salario-Mínimo Vital y Móvil que viene retrasado porque no se actualizó, siquiera, respecto a 20% promedio logrado por los gremios en paritarias. Pero esa definición debe operar a través del Consejo del Salario que requiere, además, convocatoria, reuniones y demás. Anoche, cerca de Moyano, no descartaban que haya un anuncio oficial, y unilateral del gobierno, decidiendo una suba de ese salario de referencia. Sería, en ese caso, del orden de 20 %.

  • El tercer capítulo está referido a la suba en las asignaciones familiares, valores que suelen ir atados a las variaciones salariales pero que en las últimas negociaciones quedaron retrasadas porque se disponen, genéricamente, desde el Ejecutivo a través de la ANSeS. Moyano quiere incluir ese punto entre las mejoras para mostrar como «éxito» de su gestión al frente de la CGT.   

  • En paralelo, el camionero insiste con un retoque al mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. Siempre plantea que debe eliminarse porque es un «impuesto al trabajo» pero el gobierno no está dispuesto a tanto por lo que el camionero reclama que se eleven los montos actuales -3.200 para solteros; 4.000 para casados-.

    Además de ser un planteo general, está orientado muy particularmente a su gremio que suele cobrar salarios que están por encima de esos valores.

  • El quinto punto, hipersensible, se vincula a las obras sociales y al régimen de desregulaciónvigente desde que era ministro de Economía-Domingo Felipe Cavallo. Los sindicalistasarguyen que el sistema es demasiado laxo y habría que incrementar los requisitos para el traspaso de una obra social a otra, y la pertenencia en cada una de estas. Sostienen que como está, el sistema «no sirve» porque es muy inconstante. Si fuera por ello, pedirían eliminar la desregulación pero lo creen imposible. Por eso, piden una recaptación que limite el traspaso de afiliados de una obra social a otra.
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