Hay sectores militares y afines que parecían desbordados por la novedad de que un general retirado, de apellido Cabanillas, fue remitido por un magistrado a la cárcel común de Marcos Paz. Ya se sabía de estos traslados, pero la inquietud de los uniformados y retirados -en este caso- pasa por cierta falta de equilibrio en la decisión judicial. Es que Cabanillas, imputado en apariencia por haber firmado documentos en la SIDE como joven oficial en tiempos del Proceso, compartía una prisión no común con un famoso ciudadano europeo, acusado de integrar una millonaria banda de narcotraficantes, el mismo que por esos avatares de la naturaleza y un garantismo extremo fue autorizado a celebrar en el Hotel Four Seasons, mientras estaba detenido, una fiesta con 400 invitados. Por otro tipo de avatares de la Justicia, finalmente el narcotraficante sigue preso en un lugar que algunos califican de vip, y al general lo trasladaron a Marcos Paz.
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