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7 de marzo 2022 - 23:13

Mercedes D'Alessandro: "El acuerdo con el FMI no va a impactar de manera negativa en las políticas de género"

La Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género en el Ministerio de Economía dialogó con Ámbito en el marco del Día Internacional de la Mujer. Trabajo realizado, asignaturas pendientes y la desigualdad que dejó expuesta la pandemia.

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Mercedes D'Alessandro: "El acuerdo con el FMI no va a impactar de manera negativa en las políticas de género".

Télam

La Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género en el Ministerio de Economía, Mercedes D'Alessandro, dialogó con Ámbito en el marco del Día Internacional de la Mujer. En ese marco, realizó un repaso sobre el trabajo realizado hasta ahora y las principales asignaturas pendientes.

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"Las mujeres en 2020 retrocedieron a niveles del año 2002 en términos de participación económica laboral y de sus ingresos, recién el año pasado volvimos a niveles prepandemia", señaló a este medio sobre las desigualdades que expuso el Covid. Al mismo tiempo, negó que el acuerdo con el FMI ocasione un impacto negativo en las políticas de género.

Periodista: La consigna de este 8M es "Volvemos a las calles" ¿Desde la gestión pública hay una suerte de regreso a los objetivos iniciales del Gobierno y que fueron postergados a raíz de la pandemia?

Mercedes D'Alessandro: La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género es nueva, se creó en 2020 y en seguida vino la pandemia. Fue fundamental tener un espacio así en el Ministerio de Economía para tener un seguimiento y un monitoreo de cómo esta crisis que disparó el Covid-19 tuvo un impacto diferenciado entre varones y mujeres. Tener en ese momento una herramienta concreta para mostrar que la informalidad en las mujeres es mayoritaria y que iban a tener una mayor carga de cuidados sirvió por ejemplo para que el IFE tuviera perspectiva de género, para que cuando vimos que el mayor problema lo tenían las madres por las tareas de cuidados entonces pudimos fortalecer la AUH con más bonos, para ampliar la cobertura de Alimentar y trabajar con la jubilación por tareas de cuidados. Tener una narrativa instalada mostrando no solo los datos sino que el trabajo de cuidados era parte de la dinámica económica y productiva fue algo que pensamos que iba a tardar más tiempo pero la pandemia lo puso arriba de la mesa.

P.: Distintos feminismos aseguran que 2022 será "el año de las tareas de cuidados", tanto por la fuerza que cobró el tema en el debate público como por posibles medidas tendientes a regular la cuestión, ¿cuál es el trabajo de la Dirección en ese sentido?

M. D.: Hay una mesa interministerial de políticas de cuidados conformada por 14 organismos liderada por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. En esa mesa nosotras tenemos un rol activo en la medición. El año pasado por ejemplo calculamos cuánto aporta al PBI el sector de cuidados, y esa medición arrojó que es en torno al 15%, lo cual es más que lo que aporta la industria y el comercio, con 13% cada una. Eso quiere decir que si tuviéramos valoradas estas actividades como productivas y económicas serían las actividades con más peso en la producción de nuestro país. En ese camino lo que venimos haciendo es trabajar desde lo económico para fortalecer una visión acerca del lugar que ocupan los cuidados, y esta es una agenda que se vino construyendo con un montón de ministerios. Hay un montón de iniciativas que fueron creciendo porque hay una iniciativa política de que el tema esté en la agenda y no solamente en la agenda del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad sino que es transversal.

P.: En ese sentido el reconocimiento de aportes por tareas de cuidados marcó un precedente.

M. D.: Es una gran política que impulsó (Fernanda) Raverta en ANSES. Veíamos que solamente 1 de cada 10 mujeres en Argentina con edad de jubilarse tiene más de veinte años de aportes. Esto es una cuestión muy estructural: la gran precarización que tienen las mujeres, la imposibilidad de sostenerse en el mercado laboral, entrar salir un tiempo y volver, mayores niveles de informalidad, todo eso les complica después la edad pasiva. Las jubilaciones por cuidado son políticas que vienen a cerrar de alguna manera la brecha de desigualdad reconociendo las tareas de esas mujeres.

P.: El presidente Alberto Fernández anunció en el marco de la apertura de sesiones ordinarias que enviará al Congreso un proyecto de ley para “lograr en nuestro país un régimen de licencias parentales igualitarias”, ¿cómo tomó el anuncio?

M. D.: Son cosas que venimos trabajando hace mucho tiempo. Desde mi perspectiva no hacen falta grandes gestas porque venimos todos los días trabajando en políticas de agenda de cuidados. Lo que necesitamos es que esos debates se den en el ámbito legislativo, que se aborde el debate. Porque proyectos para ampliar las licencias por paternidad hay varios, pero lo que hace el Presidente llevándolo a la asamblea es decir “esto está nuevo sobre la mesa, hay que debatirlo”. La presión feminista que pueda haber sobre eso va a sumar seguro.

P.: ¿Cuáles son las causas que hacen del 8M un día de lucha?

M. D.: Estamos en una situación compleja, saliendo de una crisis tremenda con la pandemia que tuvo un impacto asimétrico sobre las mujeres. Las mujeres en 2020 retrocedieron a niveles del año 2002 en términos de participación económica laboral y de sus ingresos. Recién el año pasado volvimos a niveles prepandemia gracias a un montón de medidas activas que se tomaron para que eso suceda, pero aun cuando las mujeres volvimos a esos niveles, seguimos con brechas muy grandes. Seguimos, por ejemplo, con una brecha de ingresos del 28%, otra en la participación económica de 19 puntos, un mayor nivel de desempleo, sobre todo en las mujeres jóvenes. Todo eso junto te da que la pobreza está feminizada. Muchas compañeras se han puesto al hombro la pandemia, en los comedores populares, y sin ellas no tendríamos economía que reconstruir porque son las que han sostenido el corazón, el alimento y la contención en los barrios. Es momento de seguir sosteniendo esas banderas y de mostrar lo que falta, y para quienes estamos en espacios de gestión y de responsabilidad, ser más precisas y más activas que nunca porque dado que estamos recuperando la economía y estamos volviendo a la actividad económica, tenemos que hacer que las mujeres sean protagonistas de ese proceso de recuperación y para eso tenemos que activarnos mucho y avanzar con estos pendientes.

P.: ¿Siguen demandando al interior del Ejecutivo la incorporación de más mujeres en la gestión?

M. D.: Salió hace muy poquito un instructivo firmado por el Presidente que instruye a sus ministros a que antes de hacer un nombramiento presenten un estado de situación del plantel de sus equipos. Eso tiene que ver con un retroceso cuantitativo evidente que hubo en el Gabinete, en donde hoy solamente hay dos mujeres ministras. Ante ese retroceso las Mujeres Gobernando planteamos la necesidad de revisar algunas formas de construcción política y de debate y construcción porque lo cierto es que estamos y trabajamos muchísimo, pero algunas lógicas de la política continúan cerrando algunos ámbitos. Hoy el Gobierno tiene un compromiso con que haya mayor participación de las mujeres pero todavía falta romper algunas barreras culturales muy metidas en el seno de la política, No es un reclamo del tipo "queremos más lugares", sino que queremos los lugares que nos corresponden.

P.: ¿Por qué cree que cuesta más que se identifique a las violencia económica como violencia de género?

M. D.: De a poco estamos entendiendo que hay un montón de otras violencias que son más imperceptibles y están más atadas a prejuicios, por ejemplo el varón como macho proveedor y la mujer reina del hogar. Eso es muy difícil romper, me refiero a la idea del varón que pierde el trabajo y que por eso pierde de alguna manera su masculinidad y virilidad y a la mujer que sale a trabajar y que parece que está ocupando un lugar que no le corresponde. Esas creencias todavía subsisten. Pensamos que la autonomía económica de la mujer es muy importante en este punto. El año pasado trabajamos mucho con la producción de productos de gestión menstrual reutilizables a través de cooperativas textiles, y para muchas mujeres eso fue su fuente de ingreso y el camino a irse del hogar en donde era violentada y maltratada, porque le dio la oportunidad real y concreta de poder tener su autonomía económica y que eso sea también un factor de independencia de este varón. Hay algo que se está trabajando y que está surgiendo pero es muy difícil, la pandemia ha deteriorado mucho la salud mental y las posibilidades de las familias de estudiar, de descansar incluso, de ocuparse de sí mismo. Mientras no tengamos salida laboral o reinserción escolar, es muy difícil.

P.: Otra de las consignas de la movilización de este 8M es "La deuda es con nosotras". En este marco, ¿cree que el acuerdo con el FMI pueda tener un impacto negativo en las políticas de género que viene llevando adelante el Gobierno?

M. D.: Estoy segura de que no va a impactar de manera negativa. Hemos trabajado mucho para que el acuerdo con el FMI tenga un componente de género y que eso esté cuantitativamente marcado. Durante el trabajo que hicimos para el Presupuesto relevamos que todas las partidas presupuestarias orientadas a cerrar brechas de desigualdad ascienden a más del 15%, eso para nosotras es un piso. Lo que sí está marcado es que no podemos perforar ese piso, hay un compromiso. Yo no voy a decir que el FMI o el acuerdo tienen perspectiva de género, porque sería demasiado, pero sí que hemos trabajado en que el acuerdo la incorpore, que hemos participado de reuniones exponiendo el retroceso de las mujeres en la pandemia y que para que el crecimiento y la recuperación económica sean sostenibles se tienen que seguir manteniendo las políticas de género y ampliar los programas vigentes. Eso está por escrito y está dentro del marco de la negociación. Personalmente siento que el acuerdo nos va a dejar con sabor a poco a muchos y muchas porque querríamos tener la libertad absoluta de decidir lo que queremos y que Argentina esté mejor, pero heredamos una deuda enorme y este es el acuerdo que logramos negociar.

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