22 de marzo 2005 - 00:00

Giro: ministro amenazó con sanciones a los piqueteros

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
El gobierno mutó en hostilidad la protección que hasta ahora ofrecía a los piqueteros alineados con Néstor Kirchner. Primero se esforzó por tomar distancia de los bloqueos a las estaciones de servicio; ayer fue más lejos: pidió «duros castigos» para los ejecutores de las protestas.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, ofició de vocero del cambio de postura oficial que impacta sobre el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, nexo kirchnerista con los grupos de desocupados, a quien se indica como operador de los escraches contra Shell.

• Enfático

De esta forma, la Casa Rosada volvió a apartarse de los bloqueos que diez días atrás organizaron contra la petrolera Luis D'Elía, líder de la FTV; y Jorge Ceballos, jefe de Barrios de Pie y funcionario de Alicia Kirchner en el Ministerio de Desarrollo Social.

Sin embargo, esta tarde piqueteros de Barrios de Pie harán escraches en locales que la empresa Aguas Argentinas tiene en Capital y el conurbano, con la consigna de que «cumpla su contrato o se vaya». ¿Desintonía de Ceballos con los mandatos de la Casa Rosada o un desafío al gobierno del que es funcionario?

Antes, Fernández había sido enfático: «No los mandó el gobierno», dijo y calificó de «aberración» las acusaciones de que el accionar de los piqueteros amigos haya sido gestionado y organizado desde la Casa Rosada.

«Yo no los mandé, usted tampoco y el Presidente tampoco. Entonces, ¿quién fue? Fustiguemos duramente al que los mandó y que sea sancionado porque es una aberración»,
dijo el ministro.

En esa línea, pidió que
«quien haya sido el que organizó los bloqueos que se haga responsable. Y si debe ser sancionado, que se lo sancione. Eso no admite discusión», completó.

Pasados diez días desde que se produjeron, el gobierno todavía siente los coletazos de los « escraches» y «bloqueos» que los grupos de D'Elía y Ceballos, junto al MTD Evita de
Emilio Pérsico y al Frente Transversal de Edgardo Depetris realizaron a la sede de Shell y en varias estaciones de servicio de esa compañía, muchas de ellas franquiciadas por pequeños y medianos empresarios.

La reacción de
Fernández es especialmente interesada. Durante las marchas de aquel jueves y viernes, las fuerzas federales que de él dependen se limitaron a observar a la distancia la acción piquetera a diferencia de la actitud que toman cuando las protestas son de grupos opositores. Por eso, ayer tuvo que extremar su postura y aseguró que «el Estado va a hacer cumplir la ley y que una vez que cada uno se haya expresado va a tomar las decisiones que tenga que tomar».

De todos modos, relativizó el impacto de los bloqueos porque sólo hubo manifestaciones en «una, dos o tres» estaciones sobre más de 1.500 que hay en el país. «No hagamos de esto un ejemplo para que el mundo nos mire y nos preste atención», recomendó con espíritu docente.

«No creo que esto haya espantado a nadie»,
completó la idea sin admitir que el boicot convocado por Kirchner, que tuvo el apoyo público, se empañó por la acción de los piqueteros leales al gobierno, cuya acción fue mayoritariamente reprochada por la opinión pública.

Por último, se despidió con una ironía sobre
D'Elía, poniendo en duda la capacidad de movilización que desde el propio gobierno se le atribuye al piquetero de la FTV. «Si encontramos en la Argentina alguien que sea capaz de mover 50 mil manifestantes, voy tras de él porque va a ser presidente.»

Por otro lado, la subsecretaria de Defensa del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja, se reunió ayer con piqueteros para fijar políticas comunes en cuanto a los recientes aumentos de precios y con el objetivo de ampliar la convocatoria a entidades gremiales, del empresariado y estudiantiles.

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