Eduardo Duhalde encabezó ayer la última reunión de su viejo gabinete que se propone cambiar inquietando a los ministros sobre quién quedará y quiénes se van. A su izquierda, Jorge Capitanich, Rodolfo Gabrielli y Horacio Jaunarena.
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La idea del gobierno es dividir el trabajo de gobernadores, legisladores y funcionarios en 14 comisiones, encargada cada una de llevara adelante cada punto del acuerdo clave sellado el miércoles en Olivos. Ese pacto avanza en medidas que aceleren un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pone plazo a la sanción de las leyes de quiebras y subversión econó-mica y también apura los tiempos para la sanción de la nueva ley de reparto de impuestos entre Nación y las provincias.
Este punto será el primero en el interés del gobierno y los responsables serán el cavallista Juan Antonio Zapata (un economista que está en la grilla estatal hace una década para atender relaciones económicas con las provincias) y el delasotista Humberto Petrei bajo la mirada de Rodolfo Gabrielli.
Esa cumbre se hará en la residencia de Olivos a partir de las 10 y la convocó el Presidente ayer entre el gabinete que reunió en la residencia presidencial con el propósito de comprometer aún más a gobernadores y legisladores de que se cumpla el acuerdo de los 14 puntos firmado en Olivos.
Teniendo en cuenta a los protagonistas, sin embargo, todo terminará en un examen sobre Roberto Lavagna, con quien hoy el Presidente tiene cita a las 10 en la residencia de Olivos, sede ruidosa de su gobierno -anoche debió dormir en su casa de Lomas de Zamora-porque Olivos está rodeada por una batucada de activistas que piden ya de todo.
La cita ayer con los ministros ocupó la tarde del presidente de transición para un extravagante espectáculo: no había ministro de Economía, se hablaban temas fundamentales, merodeaban personajes bizarros. Por si fuera poco los ministros se vieron forzados a hacer alardes de eficiencia conmovedores para retener los cargos en esta rueda de cambios que terminará ma-ñana con el anuncio del nuevo ministerio. Aquí un repaso:
• Todos querían saber sobre el cambio de gabinete y eso forzó a algunas sobreactuaciones. Un ministro pidió con énfasis que se aplique la Ley de Abastecimiento para que bajen los precios. «Está derogada por un decreto», recordó Vanossi. Entonces saquemos otra ley, «si no tenemos plata por lo menos tengamos autoridad», clamó otro. Duhalde cerró la competencia de estatismo que buscaba halagar su oído con una mención a las visitas bizarras a Olivos en la mañana de ayer. «No sigan, que ya estuvieron esta mañana acá Daniel Carbonetto y Hugo Curto. Le pedí a Hugo --justifi-có- que me hagan alguna demostración de apoyo con el PJ de la provincia de Buenos Aires». Esa algarada inquietó alguna, que cree que si esa manifestación se hace mañana sábado, como creía ayer Duhalde, puede haber cascotes entre manifestantes de diversa ideología.
• Algunos al salir creyeron que hoy Lavagna será ministro, pero lo más que se le escuchó al Presidente fue: «Mañana (por hoy) está llegando Lavagna, me reúno con él y voy a ver si podemos llegar a algún arreglo». Al encuentro de hoy con Lavagna está citado Jorge Capitanich quien sigue como jefe de Gabinete; también acompañará al Presidente en la recepción oficial a Guillermo Calvo, que será asesor dentro del «staff» que conducirá el ex ministro Remes Lenicov. Ese grupo funcionará como la «oficina del Presidente» que tiene el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca, algo similar al grupo que creó en 1958 Arturo Frondizi para que lo asesorara Rogelio Frigerio y que funcionaba también en la residencia presidencial.
• El trajín que ocupó más tiempo de los funcionarios fue qué debía hacerse con la ley para frenar la salida de los depósitos que votó en la madrugada de ayer el Congreso. Fue motivo de una sorda pelea de funcionarios que enfrentó a Jorge Vanossi (ministro de Justicia), Rubén Citara (procurador del Tesoro), Antonio Arcuri (secretario Legal y Técnico), Mario Blejer y al propio Presidente. Vanossi ganó al lograr anoche la promulgación de la norma porque la calificó de «excelente» pero además necesaria para que hoy abran con alguna paz los bancos.
• Citara quería el veto del artículo que imponía el per saltum para las demandas de amparo; Arcuri, más drástico pedía veto total porque repetía las cláusulas inconstitucionales del nonato decreto de «corralito» al abolir los amparos. Blejer admitió alguna zona gris pero prometió que la reglamentación mejorará la legalidad de la norma.
• La discusión la paró Humberto Roggero al contar que todo lo que votó el Congreso fue en consulta simultánea, informal y por vía fax con la Suprema Corte de Justicia. Eso explica que adhiriera a la norma el grupo de diputados menemistas: el compromiso es además que se termina el juicio a ese tribunal.
• El debate sobre el «corralito» derivó naturalmente a la pá-gina de policiales. Estaban sobre la mesa las carpetas con el ranking de amparos concedidos en cada jurisdicción. Blejer, a pedido de un ministro, prometió más sangre: enviará al Poder Ejecutivo la lista de jueces y de estudios de abogados que han conseguido sacar más dinero de los bancos.
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