Ayer se produjo un giro significativo para crónica de este gobierno: la ministra Graciela Camaño -responsable del reparto de los planes para desocupados-y el jefe de Gabinete salieron a quejarse de que los piqueteros "aprietan" al gobierno con finalidad de manipulación política y que ejercen mecanismos clientelísticos. Este movimiento se nutre de esos fondos de ayuda social que el gobierno reparte sin -en su mayoría-una contraprestación laboral y fueron criticados como una forma de alentar una protesta manipulable en favor de los intereses del duhaldismo. Lo sabe un Carlos Reutemann, cuando jefes piqueteros usaban los micrófonos de la Casa de Gobierno para atacarlo políticamente. Ahora, cuando los funcionarios que alentaron esos mecanismos empiezan a ser víctimas de la máquina infernal que crearon y se les vuelve en contra, salen a dar declaraciones condenatorias. Desde el martes esos piqueteros han acampado en las puertas de la sede del Ministerio de Trabajo, cortando una de las principales avenidas del centro de la Capital Federal. Controlan el ingreso a las oficinas de Camaño, examinan a quienes entran y salen, tanto que han dejado de ir por ahí los dirigentes sindicales que se sienten los dueños de casa. Amenazan ahora con hacer lo mismo con todos los ministerios del Poder Ejecutivo y las delegaciones laborales en provincias si no se satisfacen sus reclamos de más planes y, lo más importante, de mayor control político sobre su distribución.
Dejá tu comentario