Gobierno ahora acusa a sus viejos aliados en la soja

Política

En su tardío intento por diferenciar a los pequeños productores del campo de los grandes exportadores de cereales -una de las pocas salidas a la crisis que ensayó anoche Cristina de Kirchner-, el gobierno terminó desatando un inusual ataque a los más grandes exportadores del sector agropecuario.

Casi en un tono de denuncia, que pareció reivindicar el derecho del Estado por apropiarse de la renta agropecuaria -algo que difiere de la defensa del capitalismo que le gusta proclamar a la Presidente-, el escrache oficial a los grandes sojeros comenzó en realidad en el Senado el miércoles por la noche.

No fue entonces una creación de ayer de Cristina de Kirchner, o por lo menos el gobierno instruyó al Congreso a avanzar antes en ese camino.

Con el mismo sentido que la Presidente, Miguel Pichetto, encargado en el Senado de aprobar el proyecto de apoyo al gobierno en su pelea con el campo, fue aún más puntilloso. Mencionó a cada uno de los grupos que exportan grandes volúmenes de soja y hasta criticó -irónicamente- al gobierno por haberlos apoyado.

Pocos en el recinto del Senado pudieron creer que en seis ocasiones Pichetto atacara a Gustavo Grobocopatel, la cabeza del grupo Los Grobo, el mayor pool sojero del país. Increíble cuando Grobocopatel apareció desde el inicio de la era Kirchner como la pata productora del campo aliada al gobierno.

Pero, quizás, la necesidad de comenzar a diferenciar a los pequeños productores de los grandes -la suba de las retenciones a las exportaciones de soja les llegó a todos por igual y hasta ahora el gobierno no había marcado diferencias-, hizo que algunas alianzas tuvieran que ser sacrificadas.

  • Ejemplo

    «Acá el negocio de la soja está desvirtuado. Aparecieron los pools de siembra, que no son ni más ni menos que fondos de inversión. Se trabaja con especulación y con inversiones de potentados, de ricos que invierten el esquema emergente de sus recursos en la soja, en fondos de inversión», arrancó Pichetto el miércoles pasado, casi un textual del discurso de ayer de Cristina de Kirchner.

    «El señor Gustavo Grobocopatel, a quien muestran como el gran empresario argentino, es el ejemplo de cómo se funciona hoy desde los fondos de inversión. Fíjense lo que dice este hombre... 'El campo se siente decepcionado'. Y señalo esto, para demostrar que el discurso es mentiroso. Este señor, que constituye uno de los grandes pools de la soja, alquila campos, porque no tiene su propiedad; ha encontrado un negocio que, en el fondo, es financiero: se invierte en soja, se vende en el mercado a futuro. Esta no es la tarea del productor humilde», siguió Pichetto.

    Poco después, otros grupos cayeron en la denuncia. «El otro gran fondo de inversión es El Tejar SA, que tiene siembra por más de 300 mil hectáreas en nuestro país, y 350 mil hectáreas en Uruguay y el Brasil.» El Tejar es un grupo que empezó con producción ganadera y hoy con granos tiene explotaciones en casi todo el Mercosur.

    Pero la bronca principal siguió siendo con Grobocopatel y todo porque el sojero amigo del gobierno esta vez osó decir que «el campo está decepcionado». Debería haberlo sabido antes el dueño de Los Grobo que hace poco festejó sus primeras inversiones en Brasil, las que, antes de la protesta, fueron festejadas por el gobierno.

    Lo mismo hizo Cristina de Kirchner ayer. La Presidente sabe que nombrando a los «pools sojeros» estaba identificando a Grobocopatel. Aunque sea importante pero no el único, en la Argentina hoy la soja tiene ese nombre y apellido gracias a la acción de marketing del empresario.

  • Condiciones

    En tren de criticar a quienes producen soja para exportación, en la picota de Pichetto cayó también Adecoagro: «Es otro pool de soja, al igual que Casenave, MSU y La Redención Sofro. Estos son los grandes -un modelo de alta concentración- y los que distorsionanel negocio, porque producen la «disparada» en el valor de los campos».

    En casi todos los casos se trata de los más grandes productores sojeros del país. También son quienes alquilan la mayor cantidad de campos para dedicarlos a la soja y quienes en los últimos años, como mínimo, saltaron el charco y producen también en Uruguay y, en algunos casos, en Brasil. En el caso de Pichetto, no hay dudas de la acusación por su puntillosa lista, en el de Cristina de Kirchner tampoco: todos reúnen las condiciones que criticó ayer la Presidente.
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