El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Como lo viene haciendo en el Ministerio de Trabajo o en otros ámbitos oficiales, por no mencionar empresas privadas (Coca Cola, Carrefour). Si el sector empresarial no satisface lo que demanda -es decir, que no encuadre a la gente que use vehículos en su gremio-, habrá presión, violencia, tal vez secuestro. Ocurrió con el abogado Daniel Funes de Rioja (litigio de Coca Cola), los de Carrefour hicieron denuncias semejantes, otros dirigentes que responden a Moyano (en el PAMI, virtual secuestro al interventor González Gaviola) operan con la misma escuela de «apriete». Eficaz arma: la copiaron hasta los piqueteros anteanoche, en la propia cartera laboral, cuando el ministro Carlos Tomada no pudo salir, a pesar de que presume ser un «pesado» por haber integrado un equipo de rugby.
Lo de Moyano es casi milagroso, pues hasta logró que Armando Cavalieri -al que le quiere quitar adherentes- realizara ayer un acto con sus sindicalizados, hecho que casi no reconoce antecedentes en la vida del mercantil. Pero Cavalieri no goza de la mejor simpatía en la Rosada y, por el contrario, Moyano disfruta de empatías más que obvias. Es, decididamente, el gremialista de la Corona -para usar la terminología tan afecta a uno de los consultores de Kirchner-, casi con el nivel de Víctor De Gennaro, aunque éste no se sabe que disponga de ciertas áreas como su colega. Es que ser combativo le ha servido al camionero acceder a la tutela de la Secretaría de Transporte (obvio, parte del encuadramiento), participar del reparto de los subsidios, generosa contribución de la ciudadanía a empresas de diverso origen y bajo perfil. Tan generosa y preciada que más de un especialista habló de que el área de Transporte tenía precio antes de las elecciones, se vendía como alguna vez ocurrió con ciertas embajadas, al menos en casi todas las listas del peronismo que competía. Por supuesto, a Moyano lo anotaban en más de una de esas listas.
Debe ser costosa y poco agradable la opción entre Cavalieri y Moyano, pero los procedimientos del camionero no son de la nueva política ni de la calidad institucional que el gobierno dice querer (a menos que en Transporte se cocine una cultura desconocida hasta por el ministro Julio De Vido). Aunque son efectivos sus métodos, ya que el corte de rutas, la inmovilidad de personas o cualquier otro tipo de aprietes se han convertido en un sistema que «encuadra» a la propia Casa Rosada. Es lógico: la nena de Kirchner también tendrá que sacar el registro algún día y, en esa ocasión, será mejor tener buenas relaciones con Moyano.
Dejá tu comentario