El gobierno se enfiló ayer detrás del progresista proyecto de regionalizar el país que empujan ya dos provincias, Neuquén y Río Negro. Hoy sus gobernadores lanzarán un plebiscito para la fusión de esos estados para gastar menos y mejor, y diseñar una futura región patagónica que incluirá a otras provincias. En realidad, es retomar una de las ideas más fructíferas: descentralizar recaudación y gasto, reducir legislaturas y cargos de los tres poderes, fortalecer los municipios. Anteriormente hubo ideas como las del político Roberto Noble en 1960, el municipalismo de los proyectos de López Murphy o la idea regional de Carlos Menem, que incluyó el proyecto en la Constitución reformada en 1994 y firmó un libro en 1997 junto a Dromi diseñando la división y funciones de cada región. Es alentador que avancen Neuquén y Río Negro en un plebiscito de fusión porque reflota el debate sobre un país más moderno; más lo es que el gobierno nacional se sume a la idea y haga algo para dejarles a sus sucesores el germen de una reforma imprescindible.
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