31 de octubre 2007 - 00:00

Gobierno también elige a Carrió como oposición

Elisa Carrió siguió jugando ayer en el terreno que más le gusta. Fue colocada por el gobierno en el rol de la peor opositora al gobierno, sólo 24 horas después que ella misma se adjudicara ese puesto y de haber relativizado la legitimidad del triunfo de Cristina de Kirchner.

La Casa Rosada utilizó a sus voces más calificadas para contestarle a Carrió. Aníbal Fernández empezó diciendo en tour de radios: «Carrió habla barbaridades». Dolió en el gobierno que la arista hablara de que la gestión de Cristina de Kirchner «tiene una legitimidad social segmentada, con el 70% de rechazo en las clases medias argentinas».

El ministro del Interior lo aclaró: «La presidenta electa está legitimada constitucionalmente. Nosotros tenemos una visión distinta, Cristina tiene políticas para los que menos tienen, porque así es el peronismo, pero también hay políticas para quienes tienen mucho dinero, porque ganar dinero no es pecado». Fernández repitió así con puntillosidad el nuevo discurso oficial que inauguró la propia Cristina de Kirchner cuando habló ante un selecto grupo de medios: no es incompatible tener plata y arreglarse para salir con ser dirigente político, parece ser la nueva doctrina.

A Fernández lo siguió Carlos Kunkel, acostumbrado a practicar la obediencia ciega a Cristina. El fue más contundente: «El pensamiento de Carrió tiene puntos en común con el de Jorge Rafael Videla», el mayor insulto que puede propalarse desde el gobierno.

No hubo límites ayer a la hora de dar protagonismo a Carrió. Lo de la «ilegitimidad segmentada» de Cristina de Kirchner, le sirvió también a Patricia Vaca Narvaja para atacar a la arista. «Sólo la intención de instalar una interpretación sesgada, parcial de la realidad sociopolítica que vivimos los argentinos puede explicar el calificativo de 'ilegitimidad segmentada' que utilizó la ex candidata Elisa Carrió para describir la victoria electoral de Cristina Fernández», razonó. Para esa hora Carrió ya sentía que había ganado las elecciones.

Frenética con su teoría, pero no con los resultados en su provincia, Vaca Narvaja abundó: «O falló su percepción o existe mala fe. Cristina Fernández consiguió el domingo prácticamente 45 por ciento de los votos, ganó todos los distritos menos tres, le sacó 22 puntos de ventaja al segundo más votado y obtuvo más votos que la suma de los que consiguieron los dos postulantes que la escoltaron».

  • Vocación

    El rol de mala para Carrió ya había quedado consagrado. Como también la vocación de la chaqueña de ampliar su Coalición Cívica aspirando de otras fuerzas.

    Ayer volvió a levantar el teléfono para hablar con el electo intendente de Mendoza, Víctor Fayad, que consiguió ese éxito en medio de la debacle partidaria en su provincia. El lunes había hecho lo mismo con otro radical exitoso que nunca tuvo buena relación con Roberto Lavagna, el cordobés Mario Negri, que a pesar de eso le llevó a la UCR el único triunfo que tuvo en todo el país.

    La intención de Carrió es «acercar a los dirigentes afines para que se incorporen a la Coalición o que trabajemos en forma coordinada, dicen en el ARI. Para eso la semana próxima formará una nueva Mesa Nacional de la Coalición Cívica que será la representación institucional de la fuerza, y un gabinete de seguimiento de las políticas nacionales. Ahí es donde tendrán trabajo Alfonso Prat -Gay y Pedro Lacoste -sus economistas de cabecera -todo el aparato que Carrió consiguió armar para estas elecciones.
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