20 de noviembre 2003 - 00:00

"Gordos" amagan con tomar la calle

Cuando lo que peligra es la «caja», «los gordos» de la CGT oficial y sus primos, los neokirchneristas de la disidente de Hugo Moyano y Juan Manuel Palacios, olvidan toda diferencia y se abrazan para atropellar al gobierno con reclamos y advertencias.

Hasta, en esa sintonía inusual, parecen dispuestos a marchar codo con codo para arrancarle a Néstor Kirchner un «auxilio» financiero para sus obras sociales y, en paralelo, la promesa de que no modificará una coma del reglamento de las mismas sin consultarlos.

La necesidad aporta al intento reunificador de las centrales más que los encuentros que los caciques sindicales armaron con ese objetivo, ronda que seguirá el 26 de este mes en Obras Sanitarias, paso previo a un plenario de secretarios generales previsto para diciembre.

• Planteos

De esas dos cumbres -la segunda se presume masiva, con más de 600 jefes de gremiossaldría la «resolución política» para suprimir la división y, en consecuencia, clausurar la jefatura de Rodolfo Daer, que se coronaría con un congreso en el primer semestre de 2004.

Como ensayo de unidad -al punto que abundaron los llamados a reunificarse-ayer más de 150 responsables de obras sociales se juntaron en la sede de la CGT oficial, en Azopardo al 800, para lagrimear sobre la situación «crítica» de esas entidades y emitir un ultimátum al gobierno.

El miércoles 3 de diciembre marcharán al Ministerio de Salud de
Ginés González García y a Plaza de Mayo para reclamar un salvataje oficial y pedir una audiencia con Kirchner, paso previo a un reproche más duro si el Presidente no les abre las puertas.

Dos planteos anotaron ayer los sindicatos para arrimarle a
Kirchner:

• Que, como hizo vía el Congreso con los bancos, crea un fondo compensador para cubrir el
déficit que, según dicen, provocó a las obras sociales la baja de aportes producto de la última crisis que, posdevaluación, generó un aumento de los gastos por la variación de precios de insumos y prestaciones. Actualmente, según la estadística sindical, alrededor de 20% de las obras sociales está en situación de quebranto. Ayer calcularon que la deuda de las obras sociales, incluyendo al PAMI, asciende a «2.000 millones de pesos».

• Que no habilite la reforma de las obras sociales que promueve González García para regionalizar las prestaciones -que obligará a unificarse a aquellas que no cuenten con más de 5 mil afiliados en una zona-eliminando a las gerenciadoras y creando institutos para dar una prestación universal. Los sindicalistas, sin importar su origen fichan, reniegan de ese proyecto porque les arrebata el control de parte importante de sus cajas.

El titular de La Bancaria,
Juan José Zanola -que conoce de compensaciones-dijo ayer que quiere, en forma « urgente», reunirse con Kirchner para «explicarle la grave situación por la que atraviesa el Sistema Solidario de Salud».

Zanola
debe saber que sus futuros aliados, los neokirchneristas Moyano y Palacios, estuvieron el lunes con el Presidente y apenas hablaron de las obras sociales y prefirieron tratar otros temas: Moyano sobre recolectores bonaerenses y Palacios de una licitación -casualmenteen Santa Cruz.

• Presión

Igual Zanola no puede hacer reproche alguno: ayer logró que en 10 días lo acompañen a presionar a diputados y senadores para que conviertan en ley el proyecto que destina 2% sobre las comisiones e intereses bancarios a las obras sociales, cuyo 50% irá para su campamento, La Bancaria.

Además de
Zanola (aspirantea comandar la reunificación, rival del disidente Juan Carlos Smith, que parece agradar a Kirchner entre otras cosas porque su gremio no tiene obra social), se sumaron ayer el duhaldokirchnerista Gerónimo Benegas, de «las 62» y UATRE; el porteño Omar Viviani (taxis) y el -¿ex?- menemista Vicente Mastrocola, (plásticos).

Embalados, en definitiva tienen que competir con el discurso ultraduro de los piqueteros, pidieron anular el régimen de regulación que a sugerencia del FMI y el Banco Mundial se aplicó en los '90. Y, en el revoleo, pidieron rediscutir el sistema previsional: «El movimiento obrero -dijo un ocurrente-no puede ser espectador en los manejos de las AFJP.»

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