"Gordos" amagan con tomar la calle
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El miércoles 3 de diciembre marcharán al Ministerio de Salud de Ginés González García y a Plaza de Mayo para reclamar un salvataje oficial y pedir una audiencia con Kirchner, paso previo a un reproche más duro si el Presidente no les abre las puertas.
Dos planteos anotaron ayer los sindicatos para arrimarle a Kirchner:
• Que, como hizo vía el Congreso con los bancos, crea un fondo compensador para cubrir el déficit que, según dicen, provocó a las obras sociales la baja de aportes producto de la última crisis que, posdevaluación, generó un aumento de los gastos por la variación de precios de insumos y prestaciones. Actualmente, según la estadística sindical, alrededor de 20% de las obras sociales está en situación de quebranto. Ayer calcularon que la deuda de las obras sociales, incluyendo al PAMI, asciende a «2.000 millones de pesos».
• Que no habilite la reforma de las obras sociales que promueve González García para regionalizar las prestaciones -que obligará a unificarse a aquellas que no cuenten con más de 5 mil afiliados en una zona-eliminando a las gerenciadoras y creando institutos para dar una prestación universal. Los sindicalistas, sin importar su origen fichan, reniegan de ese proyecto porque les arrebata el control de parte importante de sus cajas.
El titular de La Bancaria, Juan José Zanola -que conoce de compensaciones-dijo ayer que quiere, en forma « urgente», reunirse con Kirchner para «explicarle la grave situación por la que atraviesa el Sistema Solidario de Salud».
Zanola debe saber que sus futuros aliados, los neokirchneristas Moyano y Palacios, estuvieron el lunes con el Presidente y apenas hablaron de las obras sociales y prefirieron tratar otros temas: Moyano sobre recolectores bonaerenses y Palacios de una licitación -casualmenteen Santa Cruz.
• Presión
Igual Zanola no puede hacer reproche alguno: ayer logró que en 10 días lo acompañen a presionar a diputados y senadores para que conviertan en ley el proyecto que destina 2% sobre las comisiones e intereses bancarios a las obras sociales, cuyo 50% irá para su campamento, La Bancaria.
Además de Zanola (aspirantea comandar la reunificación, rival del disidente Juan Carlos Smith, que parece agradar a Kirchner entre otras cosas porque su gremio no tiene obra social), se sumaron ayer el duhaldokirchnerista Gerónimo Benegas, de «las 62» y UATRE; el porteño Omar Viviani (taxis) y el -¿ex?- menemista Vicente Mastrocola, (plásticos).
Embalados, en definitiva tienen que competir con el discurso ultraduro de los piqueteros, pidieron anular el régimen de regulación que a sugerencia del FMI y el Banco Mundial se aplicó en los '90. Y, en el revoleo, pidieron rediscutir el sistema previsional: «El movimiento obrero -dijo un ocurrente-no puede ser espectador en los manejos de las AFJP.»




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