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24 de noviembre 2008 - 00:00

Gremios complican esta semana debate por Presupuesto porteño

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Mauricio Macri
El macrismo atravesará una semana de tensión en el debate por el proyecto de Presupuesto porteño 2009, cuando completen las visitas a la Legislatura los ministros más castigados de la gestión. Son los funcionarios de Salud y de Educación, cuyas exposiciones están previstas para el miércoles y el viernes, pero el cronograma también hará concurrir al ministro de Espacio Público, quien no tiene conflictos sindicales por el momento, pero será también blanco de la oposición por los contratos de recolección de residuos y las reparaciones de calles y veredas.

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Sin embargo, la situación más conflictiva se espera para mitad de semana, cuando el macrismo cree que gremialistas aliados al gobierno de Cristina de Kirchner buscarían un escándalo. La idea de Mauricio Macri es que la porción de sindicatos docentes que no ha aceptado el acuerdo salarial este año está conducida por el kirchnerismo.

Además, preocupa al Gobierno porteño que los legisladores de la oposición exageren la embestida política que provoca la discusión presupuestaria y que el exceso de barras y acompañantes termine malogrando el debate en el caluroso salón Montevideo donde se realizan las audiencias, que son públicas.

Pero la peor fecha ya la tienen programada para el miércoles, cuando llegue el ministro de la cartera educativa, Mariano Narodowski. Para el momento, tres gremios que reclaman aumentos salariales ya están convocando a una marcha de protesta en las puertas de la Legislatura. La batucada podría hacer cambiar el cronograma de visitas a riesgo de alargar una semana más la ronda de ministros y, por lo tanto, no llegar a fin de año con la ley presupuestaria sancionada.

Se agrega, para pesar del macrismo, que los docentes están representados por 17 sindicatos distintos y cada uno, creen, querrá pasar a escuchar los planes educativos 2009 con sus respectivos aliados. Sin esas presencias, hasta ahora el salón Montevideo permanece colmado cuando acuden los ministros, sólo por la asistencia de legisladores, asesores y funcionarios.

Programar esta semana las visitas demandará, inclusive, que hoy se convoque a una reunión de presidentes de bloque para que se comprometan a aplacar a las barras que concurran a las exposiciones, ya que no está previsto prohibir el ingreso.

En esa reunión, el macrismo planteará que por lo menos se les pida a los gremios que ingresen representantes de cada agrupación y no lo hagan todos juntos.

Por ahora, son pocas las medidas que podría tomar la Comisión de Hacienda, que conduce Alvaro González, para evitar que todo termine en una confrontación política que provocara incidentes.

Es que tres de los 17 gremios docentes ya realizaron más de diez paros de actividades, en el peor ciclo lectivo de la última década en cuanto a paros gremiales. Pero también Narodowski se enfrentó con los alumnos secundarios que tomaron una decena de colegios por el reclamo de becas, y hasta concurrieron a la Comisión de Educación en la Legislatura, cuando el ministro fue interpelado por esa situación. Si bien Narodowsky cuenta con algunas simpatías tanto en el kirchnerismo como en la Coalición Cívica, nada le garantiza que en este caso lo incomode la oposición, que le reprocha la baja ejecución presupuestaria y la pérdida de clases.

El ministro de Salud, Jorge Lemus, tal vez se prepare de igual modo. La semana pasada ya hubo una protesta de estatales del área hospitalaria que se agregó a las críticas que recibió Salud este año por la falta de insumos para la atención entre otras polémicas que convirtieron al Ministerio de Salud, junto con el de Educación, en las áreas que más complicaron el primer año de gestión de Macri.

Mientras tanto, el macrismo busca no ceder en los aumentos que propone para gravar consumos y actividades comerciales y productivas, aunque finalmente no obtendría los votos para aplicar esas alícuotas. Por eso es importante en el debate también la visita del ministro de Obras Pública, cuyas planes dependen en parte de los $ 1.000 millones que Mauricio Macri esperaba recaudar con la aplicación de nuevos tributos y aumentando los existentes. El Gobierno porteño tiene previsto disminuir la inversión en obra pública si no se le conceden los aumentos, de lo cual responsabilizará a la oposición, que resiste darle al oficialismo porteño los votos que necesita para aprobar el Presupuesto 2009 y las modificaciones a la ley tarifaria y al código fiscal.

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