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3 de mayo 2002 - 00:00

Gremios y Congreso con más poder en el nuevo gabinete

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Las razones inmediatas del cambio son anecdóticas, varían según el caso. Se podría empezar por Atanasof. Duhalde decidió premiarlo el sábado por la mañana, en una larga sesión de análisis en Olivos, donde se decidió que el hasta ahora ministro de Trabajo era «el mejor de la clase» (como se sabe, quien califica es la maestra Hilda Chiche Duhalde). El sindicalista se enteró de su suerte al regresar con el Presidente de la quinta La Clavelina, donde Luis Barrionuevo los había invitado a festejar el Día del Trabajador. El ruido del helicóptero impidió avanzar sobre el tema, lo que puso especialmente nervioso al hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata: abajo, en el parque de Barrionuevo, había quedado el Ministerio de Trabajo, que Duhalde le ofreció esa tarde a la diputada Camaño.

Una vez que aterrizaron en Olivos, Atanasof debió tolerar que el Presidente jugueteara con un sobrino, saludara a toda la servidumbre para que, al final, casi tímidamente, le ofreciera el cargo. «Gracias, no daba más», dicen los chistosos que contestó Atanasof. Lleno de candor, Juan Carlos Mazzón seguía gestionando que Eduardo Fellner, gobernador de Jujuy, le aceptara el cargo. Lo había «dormido» José Pampuro, que jugó la ficha de Atanasof desde el sábado por la tarde (y eso que Mazzón se ufana de ser quien guía a Pampuro por los mean-dros de la interna).



Fue allí donde Duhalde le pidió al sindicalista gastronómico que convenza a su esposa para que acepte el cargo. «Eduardo, te equivocás, yo no la manejo. Tenés que hablarle vos. Andá allá, a la confitería, y tomáte un café con ella», le dijo Barrionuevo. Terminada la reunión con el Presidente, la diputada se convirtió en ministra. Anoche, después de una reunión con Atanasof, comenzó a diseñar su equipo: Héctor Arenz sería su secretario de Trabajo, mientras que en Seguridad Social quedaría Alfredo Conte Grand. En la ANSeS, ni pensar en cambios: todo el mundo está conforme con el desempeño del promisorio Sergio Mazza durante los 90 días de gestión.

El trámite de Matzkin fue más rápido y se liquidó en el almuerzo de ayer. Marín, el gobernador de La Pampa, ya había dado el visto bueno (es la segunda vez que se lo consulta sobre el pase de «Toto» Matzkin al Ejecutivo: hace 10 días Pampuro «se lo había pedido» como ministro de la Producción). Antes de convocar a Matzkin, Duhalde se reunió con Rodolfo Gabrielli a quien le sugirió ir al Banco Nación como presidente. Pero Gabrielli declinó el cargo. A Jorge Capitanich, en cambio, el Presidente no le ofreció nada: se ofendió con él desde que dijo que en junio volvía al Senado. Ayer se le aceleró el proyecto y Capitanich intentaba recuperar su despacho. Ni soñarlo, ahora está en posesión del ascendente Barrionuevo.

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