Con mucha atención se aguarda la primera reunión del Episcopado hoy, pero quienes saben esperan otras fechas. Una, la Navidad, día en que el cardenal Jorge Bergoglio deberá pronunciarse ante la comunidad católica. Y otra, la misa del 30 de diciembre en la Catedral -con manifestación y marcha incluidas-, en la cual otra vez Bergoglio deberá dirigirse a fieles, creyentes y no creyentes. El motivo: el primer aniversario de la tragedia de Cromañón.
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Jornadas caldeadas, también por la temperatura, en las cuales hay muchos que imaginan una palabra certera de Bergoglio, aunque cada vez que esa impaciencia rodea a la Iglesia, ésta no produce nada. Seguramente, porque se ampara en las enormes responsabilidades que debe tener frente a la sociedad, argumento que -de ser así- repetirá el jesuita Bergoglio. Informate más
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