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Con «Néstor» -ahora lo llaman así-, los sindicalistas tienen otro tipo de trato. Por ejemplo, ayer aguardaban con ansiedad que anuncie el aumento de las asignaciones familiares que le arrancaron la semana pasada. Le dieron esa prioridad, la de darle publicidad a la medida. Después, van por otro aumento de sueldos. «No te hacen bien, Néstor, los malvinenses en la Plaza de Mayo, quejándose todo el día. Hacé algo, pagales», le aconsejaron la última vez que la CGT visitó la Casa Rosada. Ayer, festejaban la confianza que les tiene el Presidente, cuando lo vieron abrazarse a los que protestaban, entregándoles un subsidio que removió la carpa de la queja.
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