18 de enero 2008 - 00:00

Homenaje a militar clave en guerra Irak-Kuwait

A las 14 aterrizó ayer en el Aeroparque Jorge Newbery un avión Merlin matrícula AE-180 del Ejército Argentino procedente de Porto Alegre con los restos del extinto teniente general Carlos Zabala, ex jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC). Zabala y el ex diputado radical e intendente de Paso de los Libres José Antonio Di Tomaso murieron el lunes en un accidente de tránsito en el sur de Brasil.

El titular del Ejército, teniente general Roberto Bendini, acudió a la aeroestación porteña junto al subjefe del arma, general de división Luis Pozzi, y ambos rindieron honores al ex jefe del EMC, participó en la pompa fúnebre la Compañía Histórica de la Fuerza Aérea Argentina. La máquina trajo también el ataúd de Di Tomaso y fue trasladado luego a Paso de los Libres.

En las exequias salieron a la luz datos no conocidos de su actuación en pro de la reinserción de las Fuerzas Armadas en la alianza militar de Occidente. Tuvo una labor destacada en un conflicto que sacudió al mundo y que aún repercute en la seguridad mundial: la sofocación de la invasión iraquí al territorio de Kuwait. Luego de recuperado Kuwait, el general Zabala fue recibido en audiencia privada por el emir Jasser Al-Sabah (sólo aceptaba entrevistas con jefes de Estado) y allí dijo: ...«Kuwait jamás olvidará lo que hizo la Argentina cuando participó con la Coalición (el esquema multinacional liderado por los Estados Unidos) y colaboró para desalojar al ejército iraquí de nuestro territorio...».

Esa relación influyó luego en otro escenario de interés nacional, la producción para la defensa: el ministro de Defensa de Kuwait planteó un requerimiento de adquisición de 25 aviones Pampa para la fuerza aérea kuwaití. Fue el primerpedido del reactor de adiestramiento producido por la empresa Lockheed en Córdoba. Pero se cayó porque la línea de fabricación no podía satisfacer el volumen solicitado por los kuwaitíes. Los Estados Unidos recuerdan a Zabala como un puntal de la relación bilateral en los noventa (muy lejos de la situación actual). Se contó la cena-homenaje que le brindó en Washington el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas norteamericanas, general Henry Shelton. Abrió el agasajo organizado sólo para 25 personas con estas palabras: «La Argentina no es un aliado». Y como entre los presentes había dos periodistas que aprontaban lapiceras y libretas de apuntes, entonces Shelton repitió: «La Argentina no es un aliado, ¡es un aliado confiable para los Estados Unidos, que es mucho más que ser aliado!». En aquel país compartió el puesto de agregado militar junto al general Ricardo Izurieta (Chile), quien luego sería designado por el presidente Eduardo Frei para suceder a Augusto Pinochet al frente del ejército chileno. La amistad fue clave para fomentar la distensión entre uniformados de ambos lados de la Cordillera. Juntos idearon los primeros ejercicios bilaterales con desplazamiento de tropas de un país a otro, algo incomprensible para el nacionalismo de frontera aún imperante en aquellos años. También fue el primer jefe de Estado Mayor Conjunto que visitó oficialmente el Reino Unido después del conflicto de 1982. Durante su gestión y gracias a su empuje y convicciones, por primera vez, oficiales de las tres fuerzas fueron destinados a distintos cargos en la sede la OTAN y también en operaciones de mantenimiento de la paz lideradas por ese organismo supranacional como Bosnia y Kosovo. Estos puestos fueron eliminados por el gobierno de Néstor Kirchner, Defensa elaboró otra cosmovisión estratégica más asentada en el bloque regional de poder.

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