Hoy, por la noche, llegará Donald Rumsfeld a la Argentina para permanecer hasta las 18 de mañana. Tramitará una agenda muy intensa, en la que sobresale un objetivo: el secretario de Defensa de los Estados Unidos quiere volver a su país con el compromiso del gobierno de Néstor Kirchner de conceder un régimen de inmunidades diplomáticas para las tropas norteamericanas que concurran al país para realizar maniobras conjuntas. Además, Rumsfeld hablará con su colega José Pampuro de la radarización del espacio aéreo, las operaciones de paz en Haití, la crisis boliviana y la seguridad en la Triple Frontera.
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Rumsfeld será recibido por José Pampuro, el ministro de Defensa, con quien suscribirá un acuerdo sobre capacitación y entrenamiento para tropas de Australia y de Nueva Zelanda que concurran a Afganistán e Irak en carácter de fuerzas de mantenimiento de la paz. Además, el secretario de Defensa examinará una agenda en la que se destacan las operaciones realizadas en Haití por una fuerza conjunta de la que forma parte la Argentina y los desafíos a la seguridad regional que plantea la Triple Frontera. La radarización del espacio aéreo también estará entre las cuestiones que tratará Rumsfeld en su paso por el país.
¿Se hablará de Bolivia y su inestabilidad? No de manera oficial, ya que ése es un problema que está en manos de Condoleezza Rice, la secretaria de Estado. Pero la posibilidad de un golpe militar en ese país afecta tanto a la seguridad de la región que nadie cree que vaya a ser sacado de arriba de la mesa.
• Si el gobierno de Estados Unidos pretende llevarse alguna definición del de Néstor Kirchner a partir de esta visita de Rumsfeld esa conquista tiene que ver con la obtención de un acuerdo para que se puedan realizar operativos conjuntos fuera del marco del Tratado de Roma. El que en su artículo 98 establece que los militares que cumplen funciones fuera de su territorio deben ser juzgados por la Corte Penal Internacional. Estados Unidos, cuyo ejército interviene y piensa seguir haciéndolo en operaciones a escala global, no suscribió ese acuerdo. La Argentina sí lo hizo, el año pasado. En cambio el Congreso norteamericano aprobó el año pasado una ley para que se suscriban acuerdos bilaterales con distintos países para fijar un régimen de inmunidades para las tropas que estén en operaciones fuera de Estados Unidos. Hay una discusión abierta acerca de la posibilidad de que un país suscriptor del Tratado de Roma sea a la vez firmante de un pacto con Estados Unidos. Hasta ahora, en Sudamérica solamente dos países: Bolivia y Colombia. Ambos reciben una importante ayuda militar de Washington.
El año pasado, confiado en que se encontraría una ecuación para resolver esta contradicción, visitó Buenos Aires el secretario adjunto para el Control de Armamentos, Stephen Rademaker. Pero, contra lo que suponía, se fue con las manos vacías. Ahora el gobierno de Kirchner está estudiando una fórmula según la cual, a través de cartas reversales, se les otorgue a las tropas una inmunidad parcial, que no se extienda a los que cometen delitos comunes, similar a la que tienen los diplomáticos.
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