Hoy Eduardo Duhalde tendrá frente a sí dos propuestas para vetar parcialmente la Ley de Quiebras, conocida como «ley Clarín» porque nació para favorecer al endeudado monopolio. Tanto el FMI como el Tesoro de Estados Unidos le dijeron al presidente designado que no habrá dinero para la Argentina con esa ley vigente porque no se puede dar crédito a un país que quiere subsidiar empresas quebradas con una ley dirigista. Uno de los vetos abarca únicamente el artículo 15, que fuerza al banco a aceptar un arreglo con el deudor aun en condiciones muy desfavorables, porque si no debe previsionar 100% de la deuda. En otras palabras, o arregla con el deudor o pone de sus arcas el importe total de la deuda. La otra opción de veto abarca, además de este artículo 15, el 8º, 9º y 21, que dan plazo a la empresa deudora de hasta 180 días para presentar una propuesta y que impiden al acreedor administrar a la deudora si no puede pagar. Casualmente, hoy Duhalde se reuniría con el número 1 del grupo «Clarín», Héctor Magnetto.
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No sólo el FMI sino el Tesoro de Estados Unidos le advirtieron que no habrá de colaborar con la Argentina porque el dinero de los organismos internacionales no debe ir a ayudar a empresas en problemas.
Duhalde estudia dos opciones. La primera es vetar únicamente el artículo 15 de la ley que obliga a los bancos a que si en 90 días no llegan a un arreglo con la empresa deudora, deberán previsionar 100% de la deuda. En otras palabras, si le deben 10 millones de pesos al banco y no hay acuerdo con la empresa deudora en la forma de pagar, el banco debe poner 10 millones de pesos de su caja previendo que la empresa puede quebrar. Es decir, la ley obliga al banco a aceptar cualquier propuesta, porque si no debe inmovilizar dinero que necesita para otras operaciones o restarlo de su utilidad. Las empresas serias se oponen a este artículo porque, si se aprueba, va a ser difícil conseguir un crédito en la Argentina por muchos años. Domingo Cavallo amenazó con aplicarles este sistema de previsión a los bancos si no entraban al megacanje de la deuda aduciendo normas del Banco Internacional de Basilea. Como las entidades aceptaron los nuevos títulos de la deuda no se les aplicó esta norma.
El otro proyecto de veto que maneja Duhalde es más completo, ya que no sólo incluye este artículo 15 sino que abarca los artículos 8, 9 y 21. Los dos primeros dan un plazo de 180 días (no se explicó si son hábiles o no) para que el deudor prepare un esquema de salida. Es un concurso preventivo pero con un plazo exagerado que va en contra del acreedor porque, además de perder dinero el banco, genera una enorme incertidumbre.
El artículo 21, en cambio, impide al acreedor tomar el manejo de la empresa para sacarla de su situación de quebranto, si juzga que está mal manejada. Es decir, no puede tomar ningún recaudo para lograr ingresos y cobrar lo que le deben.
Curiosamente, hoy el presidente Eduardo Duhalde se reunirá con el máximo directivo del grupo «Clarín», Héctor Magnetto. ¿Coincidencia o reunión de consulta?
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