2 de diciembre 2005 - 00:00

Hubo barras anti-Lavagna en acto de jura de los nuevos ministros

Néstor Kirchner le toma juramento a Felisa Miceli como ministra de Economía. Detrás, el vice, Daniel Scioli, y, semitapado, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que antes se habían saludado afectuosamente.
Néstor Kirchner le toma juramento a Felisa Miceli como ministra de Economía. Detrás, el vice, Daniel Scioli, y, semitapado, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que antes se habían saludado afectuosamente.
Néstor Kirchner puso ayer en funciones a los cuatro nuevos ministros que lo acompañarán en esta etapa de su gobierno. Desde ayer, Jorge Taiana, en Relaciones Exteriores; Nilda Garré, en Defensa; Felisa Miceli, en Economía y Juan Carlos Nadalich, en ese orden, prestaron juramento, cada uno con su propia fórmula, con lo cual comenzaron formalmente a ser integrantes del gabinete kirchnerista.

Para la ocasión, fue abierto el Salón Blanco del primer piso de la Casa de Gobierno, hasta donde llegaron unos 300 funcionarios e invitados varios que tuvieron su silla reservada. A éstos hay que sumar otros 500 que circularon por otros salones linderos al principal, y que en su mayoría no tenían invitación pero buscaron sumarse al festejo oficial.

La principal característica que ofreció la recorrida de nombres presentes en la Casa Rosada es el eclecticismo, donde se mezclaban empresarios, sindicalistas, dirigentes de los derechos humanos, militares y piqueteros. «Esto es el kirchnerismo», se justificaba un ministro sobreviviente del gabinete de Kirchner. Sin embargo, un breve examen de la procedencia de los invitados refutaba la interpretación.

No sólo estuvieron los ministros que estarán con Kirchner en esa nueva etapa, sino que formaron en fila los funcionarios salientes, incluyendo a Roberto Lavagna, Rafael Bielsa (ambos sonrientes), José Pampuro y Alicia Kirchner.

Además estaban presentes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los ministros de Interior, Aníbal Fernández; de Trabajo, Carlos Tomada (con inocultable alegría por permanecer en el cargo); de Salud, Ginés González García; de Planificación, Julio De Vido, y de Educación, Daniel Filmus; además de la senadora electa y primera dama Cristina Fernández de Kirchner, el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli; el de Legal y Técnica, Carlos Zannini y el de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, además del titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga. También dieron presente varios gobernadores, como José Manuel de la Sota (Córdoba), Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Rovira (Misiones), Julio Cobos (Mendoza), Carlos Verna (La Pampa) José Luis Gioja (San Juan), Sergio Acevedo (Santa Cruz), Jorge Obeid (Santa Fe), el bonaerense Felipe Solá (llegada tarde incluida) y el vicejefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, a cargo del Ejecutivo de la Ciudad.

• Ubicaciones preferenciales

Como invitado especial participó Aníbal Ibarra, muy saludado por la barra kirchnerista. Otros funcionarios especialmente ubicados en lugares preferenciales eran la titular del PAMI, Graciela Ocaña; los secretarios de Hacienda, Carlos Mosse; de Industria, Miguel Peirano y de Programación Económica, Oscar Tangelson, todos sobrevivientes en el Ministerio de Economía. Además ingresaron con sus invitaciones el secretario de Integración Económica,Alfredo Chiaradía, y el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal, que permanecerán en sus puestos, al menos por algunas semanas más. También las diputadas oficialistas electas Mercedes Marcó del Pont y Patricia Vaca Narvaja, con los funcionarios porteños Roberto Felleti (secretario de Infraestructura) y Eduardo Hecker (Banco Ciudad).

Sin embargo, el rasgo saliente del acto de ayer no fueron las palabras públicas de los nuevos ministros o del Presidente. De hecho no hubo declaraciones públicas de ninguno de los homenajeados o anfitriones. La clave del acto de ayer estuvo en las presencias. Quizá porque se trató de asunciones cruzadas en varios ministerios con diferentes intereses, o quizá por la mixtura de los hombres y mujeres que asumían, el Salón Blanco y su lindero Salón Sur se poblaron de visitantes de las más diversas actividades, orígenes y preferencias.

Se mezclaban en el auditorio el
titular de la CGT, Hugo Moyano; el presidente de Volkswagen argentina, el austríaco Viktor Klima (que ingresó por la puerta principal rodeado del Presidente y sus ministros; el comandante en jefe del Ejército, Roberto Bendino; Hebe de Bonafini de Madres de Plaza de Mayo; el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens; el dirigente peronista (hoy puntero del kunkelismo) Juan Carlos Dante Gullo, Cristiano Ratazzi (Fiat Argentina), Juan José Zanola (sindicato de los bancarios) y Estela de Carlotto, de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Otros presentes eran Arnaldo Bocco (director del Banco Nación), Amadeo Vázquez (Telecom),-Julio Piumatto (sindicato de judiciales y legislador electo por la Capital Federal), Héctor Méndez (UIA); el economista del plan Fénix y director de ENARSA, Aldo Ferrer; el veterano dirigente justicialista Antonio Cafiero, el empresario Eduardo Elzstain, Miguel Pesce (director del Banco Central), Nora Cortiñas (Madres de PLaza de Mayo Línea Fundadora), Osvaldo Cornide (CAME), Claudio Villarruel (Telefé), varios dirigentes piqueteros; el presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega; el multifuncionario Luis Corsiglia (director de ENARSA y del Banco Central) y Leon Arslanian, ministro de Seguridad bonaerense.

Si dependiera de los aplausos y efusividades,
Jorge Taiana y Felisa Miceli fueron los más vitoreados. Fue notable el abrazo que Néstor Kirchner le dio a su nuevo canciller, incluyendo un breve párrafo al oído de Taiana, que agradeció el mensaje con un «gracias». Caso curioso para dos hombres que sólo tienen relación cercana desde hace algo más de un año, cuando estalló el caso de la doctora cubana Hilda Molina. Miceli, que también gozó del abrazo presidencial, tuvo un fuerte respaldo de la audiencia presente en el Salón Blanco, además del apoyo de la barra del Salón Sur, donde ejercían su militancia los piqueteros oficiales (ver nota aparte).

Nilda Garré
y Juan Carlos Nadalich recibieron, a su turno, el abrazo de Kirchner.

No pasó inadvertido otro largo saludo. Fue el que se dieron mutuamente el vicepresidente
Daniel Scioli y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dos funcionarios separados por el cariño presidencial y que compiten por un lugar en el justicialismo porteño.

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