Humor de Castells

Política

El extravagante piquetero Raúl Castells derramó ayer en su nuevo e insólito local en la zona más rica y demandada de la Capital Federal no sólo tortas fritas. También alegró con humor a turistas y a curiosos, que fueron mayoría frente al público que concurre habitualmente a sus comedores. Imitando a McDonald's, puso un cuadro de honor designando el «empleado del mes» con la foto de Néstor Kirchner. Con ironía, explicó ese galardón: «Por su incondicionalidad para con el gobierno de Bush; por su puntualidad en el pago hasta la fecha de u$s 19 mil millones; por su higiene, por cómo limpió los fondos de Santa Cruz. Por todo esto -remata la leyenda- y mucho más, nuestro repudio al empleado del mes de los EE.UU.».

Con olor a tortas fritas y mate cocido lucía ayer el flamante comedor de Raúl Castells ante las personas que se acercaban a escuchar al dirigente piquetero y verlo inaugurar en el primer acto realizado en Puerto Madero, que empezó con palabras terminantes: «Queremos que tomen esto como un ejemplo, nuestro único problema es ser pobres».

Desde el inicio del acto, antes de que hablara ningún dirigente, comenzó a sonar la música cuartetera junto a versos de protesta que se oían en el escenario montado frente a la fragata Sarmiento, con un sol que cegaba la vista. Se percibía el sentimiento que los recitadores intentaban imprimir a sus palabras.

El lugar -antes un quiosco con mesas- se lo cedió un empresario enojado porque la Municipalidad le cerró el local por poner mesas para los clientes. Ese empresario presumió que los restoranes vecinos habían hecho una denuncia contra él. La cesión a Castells sería una represalia contra sus competidores.

Luego de que le arrojaran ropa interior al mejor estilo Sandro al último de los cantantes, Castells subió al escenario enarbolando su discurso a favor de los desprotegidos y sumándose a la causa que los frigoríficos están afrontando por la cancelación de las exportaciones de carne.
«Cerrar la exportación de carne significa que miles y miles de obreros de los frigoríficos van a ser echados por culpa del gobierno nacional», dijo, y sutilmente les dio paso a delegados de ese rubro.

Hablaron los representantes de esas entidades con el mismo nerviosismo que tendría un testigo falso, pero al terminar su mensaje fue el turno de un empresario que se solidarizó con la causa del movimiento del piquetero, tal vez mostrando una humildad que no tenía, con un nombre poco común y difícil de pronunciar,
Paul Stabholz, un asesor de empresas que se ofreció a apadrinar a «tres chicos que elija Raúl Castells». Para reseñar: «No deberían existir los comedores comunitarios, porque si hay comedores, hay pobreza», sentenció mientras miraba la proa de la fragata que ornamentaba el acto.

«Sería muy bueno que más empresarios hicieran esto y que me imiten»,
expresó, y al preguntársele acerca de la opinión de sus colegas, se limitó a decir: «No creo que me elogien demasiado». La concurrencia abarcó todos los aspectos: desde gente muy humilde hasta hombres y mujeres de clase alta residentes de Puerto Madero y turistas, pasando por trabajadores y ocasionales transeúntes de clase media.

Con una introducción digna de un prócer, fue presentado el autor de «La Patagonia rebelde»,
Osvaldo Bayer. Breve fue su discurso, conciso; fiel a su estilo profundo y punzante señaló: «No hay democracia cuando hay niños con hambre y jóvenes sin trabajo». A continuación, con la aparente emoción a flor de piel, expresó: «Este acto es tan hermoso como plantar rosas en el desierto». Y se despidió de Castells con un abrazo de oso que hizo enrojecer las palmas de los presentes.

El piquetero retomó la posta, su micrófono que mantuvo entre sus manos como si fuera su propio hijo, se entregó luego al humor -sí, tiene humor-. Subieron dos integrantes del MIJD al escenario con una bandeja, un vaso y una bolsa y, a continuación, se escuchó la ronca voz del hombre de las huelgas de hambre decir:
«Para los que les dé bronca tenemos algo para ellos, el 'McCastell's' de agua y tortas fritas».

• «Fecha histórica»

Sin embargo, eso no fue todo: un portarretrato con una foto de Néstor Kirchner era sostenido por una mujer.

«También tenemos un empleado del mes de estilo McDonald's. Por su incondicionalidad con Bush por el pago al FMI, por no explicar el destino de los fondos de Santa Cruz, es por eso que nuestro empleado del mes es Kirchner y repudiamos al empleado del gobierno de Estados Unidos»,
señaló irónicamente.

Casi dos horas habían pasado y el encargado de repartir las deliciosas tortas fritas seguía en su ardua tarea cuando
Castells interrumpió a Nina Peloso mientras decía: «Basta 'Coco', basta» (al que daba la tortas fritas).

Llegó el turno de Nina:
«Hoy es una fecha histórica», empezó diciendo a manera de discurso. «Los pobres no tenemos por qué revolver la basura ni el resto de la comida para llevarles pan a nuestros hijos», expresó a voz en cuello.

«Vamos a abrir comedores en toda la Argentina mientras haya injusticia social. Nosotrosqueremos trabajo, no comedores»,
prosiguió. Y concluyó sentenciando: «No vamos a agachar la cabeza porque estamos despiertos, de pie y vivos». Después le tocó a Carlitos -de 12 años- presentado como «el dirigente más chico» del MIJD, quien llegó al agradecimiento a la concurrencia, pero se quebró en llanto y no pudo continuar. Dos horas duró el acto, hubo tranquilidad y una obsesión de los del MIJD para que no se pise el césped del lugar. Sonó el Himno -con una «cantante» improvisada que bien se podía haber evitado- y se bajaron del escenario.

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