28 de enero 2003 - 00:00

Ibarra analiza posibilidad de demora de elección en Capital

Aníbal Ibarra está pensando ahora en no adelantar las elecciones porteñas como lo había anunciado el año pasado. El jefe de Gobierno convocó a la compulsa por la renovación de autoridades en el distrito para el 30 de marzo, cuando Eduardo Duhalde puso esa fecha para la elección presidencial, que se hará el 27 de abril finalmente. Más tarde, la Legislatura porteña aprobó una ley que dispone que las elecciones locales deben ser separadas de las nacionales y se comenzó a difundir el 6 de julio próximo como una fecha posible.

Es más, los delegados de Ibarra y los de Duhalde hasta se pusieron de acuerdo para que ese día se convocara a elecciones de diputados nacionales en el distrito.

Lo cierto es que Ibarra, indefinido ante el peronismo de Néstor Kirchner y parte de su propia fuerza residual, estudia dejar el calendario como era originalmente. Esto es que se vote en setiembre u octubre, ya que todos los cargos legislativos y de jefe y vice de la Capital Federal se renuevan el 10 de diciembre.

Ayer Ibarra insistió con que no quiere ser el candidato de un candidato a presidente. Agregó que no es «oficialista» y se arriesgó a que los vecinos lo reelijan por su desempeño en la gestión.

•Escenarios

En el entorno ibarrista, aún sin decisión para sumarse al acto que el 13 de febrero planifica un sector del Frente Grande que preside Ibarra, para ofrendar a Kirchner, analizan algunos «escenarios», como les gusta llamar a la conveniencia de un calendario electoral:

• La idea de la anticipación surgió cuando Ibarra suponía que iría atado a una boleta electoral que portara a Elisa Carrió como candidata a presidente. La diputada desestimó una alianza con Ibarra y también con los socialistas que tampoco tienen acuerdo cerrado con el jefe porteño.

• La convocatoria el 6 de julio -aún una posibilidad-tenía sentido para no despegar tanto las elecciones del distrito de las nacionales, pero realizarlas separadas como consensuaron las diferentes fuerzas políticas en la Legislatura.

• Como rédito, esa cercanía con las urnas presidenciales -18 de mayo segunda vuelta y julio elección local-conservaba el efecto que un candidato a presidente ganador en la Capital Federal -aunque perdiera la votación general-puede apadrinar a Ibarra en su reelección.

• Otro aporte de la convocatoria en julio surgió al suponer que un Luis Zamora -no candidato en la presidencialno podría presentarse a la elección porteña para disputar la silla de Ibarra porque debería cambiar su discurso de abstención muy rápidamente, creen los ibarristas.

• También la cercanía de las urnas evitaría que algún candidato perdedor en la presidencial -como Ricardo López Murphy o Rodolfo Terragno-intentaran mejor suerte en la elección local, para lo cual estarían impedidos si la elección porteña se celebra en julio o antes.

• Separar más las votaciones, es decir dejarlas para setiembre u octubre en cambio, permitirían a Ibarra prescindir de dar apoyo explícito a Kirchner en su campaña.

• Esa separación además convendría a Ibarra para sellar la alianza vecinal que está gestando con peronistas, radicales, socialistas -volverían a la sociedad política que abandonaron por el ARI de Carrióy otros aliados.

• En cambio, analiza el ibarrismo, la elección local muy cerca de la nacional quitaría argumento a los eventuales socios políticos de sumarse a una coalición capitalina teniendo distintas preferencias de postulantes presidenciales, como Alfredo Bravo, Carrió, Kirchner o un radical.

Con esos argumentos, Ibarra espera demorar la definición sobre la fecha electoral hasta marzo, aunque la semana próxima el kirchnerismo que impulsa a Rafael Bielsa como candidato a jefe de Gobierno porteño, apurará una decisión sobre la integración a la tropa del gobernador santacruceño al que adhieren.

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