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Ibarra señaló que la nueva estructura del gabinete porteño implicará que Seguridad "concentre la tarea operativa en cuanto a los controles y el manejo de las emergencias", y anunció, de paso, la creación de una Subsecretaría de Emergencias.
Los cambios en el diseño de las áreas vinculadas a la seguridad porteña fueron anunciados luego de la renuncia de Marcelo Antuña, el único subsecretario que había quedado en pie de la vieja estructura que lideró Juan Carlos López, hasta que estalló la crisis por la tragedia del boliche "República Cromagnon".
En el Ejecutivo porteño analizaron que la separación de Seguridad y Justicia podría devolver a Ibarra "protagonismo de gestión" después de la tragedia, ya que Alvarez quedará a cargo de la estructura más ligada a la parte operativa.
Ibarra, incluso, buscó mostrarse permeable a la posibilidad de concurrir a la Legislatura para dar explicaciones sobre la tragedia al sostener que el gobierno que encabeza "ha dado información desde el primer día y es importante todo los que se haga para contribuir a la investigación".
En la Legislatura, la oposición macrista había impulsado la interpelación de Ibarra, que se fustró finalmente por sólo 3 votos, debido a las diferencias que generó ese planteo entre los distintos bloques, y tras la asunción de Alvarez, el jefe de gobierno prefirió el segundo plano.
Para su reaparición, Ibarra eligió mostrarse junto a Alvarez y parte de su gabinete en conferencia de prensa para anunciar la reestructuración de la Secretaría de Seguridad, luego del alejamiento del hasta anoche subsecretario Antuña, que se constituyó en la cuarta renuncia del gabinete luego de la tragedia en el boliche "República Cromagnon".
Antuña era el número dos del ex secretario López, quien dio un paso al costado el día posterior al incendio en el local de Once que dejó por el momento 190 muertos y al menos 600 heridos.
En ese marco, Ibarra anunció que la Subsecretaría de Justicia y Trabajo, hasta ayer a cargo de Antuña y bajo la órbita de la Secretaría de Seguridad, pasará a depender directamente de la Jefatura de Gobierno porteño, encargada de definir al reemplazante del renunciante funcionario.
Por su parte, y ante una consulta, Alvarez aclaró que su decisión de pedir la renuncia de los funcionarios incluía a aquellos que "puedan haber tenido responsabilidades" en los hechos y defendió la designación de algunos de sus colaboradores, al destacar que se trata de "una nueva gestión".
La decisión de Ibarra por recuperar protagonismo en la gestión forma parte de una estrategia política diseñada para descomprimir la situación generada, por un lado, a partir de los pedidos de interpelación y, por otro, a raíz de los reclamos de los familiares de las víctimas en las marchas realizadas en los últimos días que pedían su alejamiento del cargo.
Por otra parte, y más allá de las declaraciones de Ibarra, las fuentes confirmaron que el jefe de Gobierno estaría dispuesto a concurrir a la Legislatura porteña "en dos o tres semanas" para responder las inquietudes de los diputados de la ciudad "si están dadas las condiciones", aclararon.
Es que los asesores de Ibarra coincidieron en destacar que "el riesgo institucional ya no existe" y atribuyeron esa situación a la actitud del funcionario de recibir a los familiares de las víctimas que, según estimaron, "contribuyó a desactivar las operaciones" contra el titular del Ejecutivo comunal.
Las fuentes del gobierno porteño revelaron además que la estrategia del Ejecutivo local será en los próximos días "retomar la agenda de gestión y de desarrollo" que había quedado postergada por los hechos ocurridos el pasado 30 de diciembre en el boliche de Once.
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