Fue una reunión secreta, que apenas trascendía anoche en sectores del kirchnerismo que se sintieron ofendidos con la tenida: el suspendido jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, concentró a los suyos en un retiro tan espiritual que le demandó la jornada completa del sábado en la Asociación Cristiana de Jóvenes de la calle Reconquista de la Capital Federal. Convocó Ibarra a la conformación de un nuevo partido político de centroizquierda y lanzó duros dardos alusivos a su propia hermana, Vilma Ibarra, quien no participó de la movida y a los funcionarios de su gabinete que se refugiaron en las filas del oficialismo. Hasta Carlos Chacho Alvarez cayó en la embestida de Ibarra, que apareció, sorpresivamente, en medio del juicio político que afronta por la tragedia de Cromañón, reconciliándose con la política, cuyo costo de divorcio aparece hoy pagando. «Nome voy a ir a mi casa. Independientemente del resultado del juicio político, vamos a estar en 2007 con listas de legisladores, de diputados y de lo que sea. Y si me echan y también me inhabilitan no estaré yo en las listas, pero vamos a estar», animó Ibarra a su público más cercano, unos 120, entre funcionarios y adherentes.
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Antes, claro, desplegó una suerte de autocrítica a su abandono del Frente Grande, que presidía en los papeles hasta que hace 15 días lo timbró Eduardo Sigal, aunque el sello esté a punto de ser intervenido, con la queja de Vilma Ibarra mediante. «Si yo fuera del peronismo o del radicalismo seguro que esto no me pasaba», reconoció, tarde quizá, Ibarra, ante sus seguidores a los que convocó a una nueva cita, a mediados de enero, cuando ya hayan reclutado voluntarios para la hechura de ese partido de centroizquierda con el que sueña.
«Es importante la consolidación de un espacio político y me pongo primero como responsable de habernos dedicado a gestionar, que es una buena gestión, y no haber consolidado un espacio», emocionó el funcionario suspendido, quien aún no logra reunir los votos para su retorno.
• Llamado
Se animó a más: «Si hay que hacer internas, porque a alguno no le gusta alguien, hacemos internas, pero vamos a participar de la elección de 2007», endureció llamando a una práctica que jamás ejercitó el partido de Chacho Alvarez, de quien recordó que «se fue y nos dejó».
«Si Kirchner hace las cosas bien hay que felicitarlo. Hacer un partido amplio no significa en contra de éste o aquél», explicó Ibarra sobre esa idea de reeditar con vientos de otras temperaturas lo que fue el Frente Grande. La concentración, el ibarrismo la extendió por toda la jornada del sábado, pero la idea partió de antes de que el jefe de Gobierno atravesara el proceso de juicio político. Tal como en ese momento anticipó este diario, Ibarra, que creía que en noviembre habría resuelto su situación porque no existían los votos para enjuiciarlo, se proponía relanzar una nueva versión de la Alianza (radicales y alguna rareza del peronismo incluida).
• Movida
Así como entonces ese amague disgustó al oficialismo transversal, ayer en los corrillos kirchneristas no se terminaba de digerir la movida, que entendían no logra «integrar» a los restos del funcionarato porteño a las filas de la Casa de Gobierno.Difícil, la situación del jefe suspendido, enfrentado hoy en ideas a su propia hermana. «El que crea que tengo que renunciar para evitar que me inhabiliten en el ejercicio de cargos públicos está muy equivocado», enfatizó Ibarra en alusión a lo que le sopla la senadora y algunos de los funcionarios del staff porteño, como Roberto Feletti. «No me voy a mi casa -repitió-; no vine por un cargo y el que se sienta mejor al calor de otras fuerzas y se vaya, no lo critico», retrucó más, hacia el ámbito de familiares y afines. El llamado «comité de crisis» participó en pleno del encuentro. Entre ellos el comunicador Daniel Rosso; la procuradora Alejandra Taddei; las ex legisladoras Alicia Caruso y Sandra Dosh; la diputada porteña Laura Moresi; el radical Gustavo López; la titular de Derechos Humanos, Gabriela Alegre, y su ladero Raúl Fernández, presa hoy de todos los disparos del kirchnerismo, que le ha pedido que renuncie en varias oportunidades, por considerarlo más proclive a una conciliación con aristas, socialistas y otras variantes de partidos de la pseudocentroizquierda que con el peronismo. De todos modos, de uno y otro lado, aguardan una definición de Kirchner sobre la situación del jefe porteño.
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