Ibarra ausente en sesión de Juicio alterada por los padres
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El ex fiscal Julio César Strassera concurrió a la Legislatura a defender a Aníbal
Ibarra; familiares de los muertos en la tragedia de Cromañón asistieron a la sesión
de Juicio Político. El suspendido jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,
Aníbal Ibarra, faltó ayer a la cita de la Comisión de Juicio
Político y, en cambio, concurrió al Centro Cultural San Martín.
Ibarra había avanzado un casillero cuando logró que los diputados de la sala le concedieran la audiencia de ayer (a la que faltó) para resolver la remoción de uno de los integrantes de la sala. De ese modo quedó aceptada la posibilidad de recusar a los legisladores, pero ayer, mediante un escrito, el jefe porteño pidió que se suspendiera el funcionamiento de la sala hasta que se reincorpore el legislador Norberto La Porta, quien, tal como anticipó este diario, se repone de una intervención quirúrgica. También en ausencia, el jefe porteño pidió que se postergue la audiencia para agregar prueba al pedido de desplazamiento de un diputado: los votos le fueron negativos en todo. Tampoco los legisladores aceptaron la recusación del zamorista Gerardo Romagnoli, acusado por Ibarra de prejuzgarlo.
Los primeros en declarar serían la ex funcionaria de Control, Silvina Giudice, y el defensor porteño Atilio Alimena.
Cuando se intentaba abordar las primeras peticiones de Ibarra, como suspender el trámite hasta que se reponga La Porta, los familiares de las víctimas, ubicados en la bandeja lateral del recinto, comenzaron a pegar carteles y esquelas en las columnas de la sala y desplegaron dos banderas alusivas a los fallecidos. Acostumbrados a esas manifestaciones, que les vienen permitiendo los legisladores porteños, los familiares (entre ellos, el abogado José Iglesias) se sorprendieron cuando Maier les leyó el Código Procesal Penal en la parte que impone que el público no puede manifestar «sentimientos» ni «opiniones» durante el debate. Como toda respuesta, los padres agitaron las fotos que suelen llevar de sus hijos fallecidos y alguno lanzó un grito de protesta.
Pausado, en su estilo cordobés, y respetuso, Maier insistió varias veces con la consigna, pero los diputados-fiscales del juicio (Jorge Enríquez, Jorge San Martino y Rubén Devoto) brindaron alocuciones en la defensa del particular público.
«Qué se desaloje la sala», pidió Strassera, una vez que Maier, paciente, explicó: «Voy a tener que desalojar», algo a lo que nadie se atrevió con los padres de los fallecidos, al punto que sus arengas llegaron a frustrar la primera sesión de la Sala Acusadora en su momento, que terminó en incidentes.
La tensión continuó ante la pasividad del público hasta que uno de los presentes retiró uno de los carteles, colocado en contra de Ibarra y Omar Chabán, lo que no resultaba suficiente para Maier.
Enríquez pidió la palabra en defensa de que los padres continuaran con las fotografías de sus hijos «como siempre las llevan», pero el juez no quería que las agitaran, que entendía significaba una suerte de manifestación.
«Mire, yo también tengo un hijo muerto y no me permitiría exponiendo su foto», cortó Maier y provocó un extenso silencio. Irrumpió el kirchnerista Helio Rebot, asegurando que el público sería respetuso, pero inmediatamente un joven espetó desde la bandeja: «¿Presidente, si los sacamos siguen? y comenzó a despegar los carteles, en medio de expresiones agresivas de otros presentes para con Maier.
«¿Es esto lo que me decía, diputado Rebot, me lo están diciendo a mí?», se quejó el juez hasta que se logró retomar la reunión después de casi una hora.
«Yo no me atrevería a decirles a las Madres de Plaza de Mayo que se quiten los pañuelos», retrucó Rebot ante la presencia de Strassera en el recinto.
«Ellas presenciaron el juicio a las juntas, más terrible que éste, y no manifestaron», cortó Maier, quien también sostuvo que era su función poner orden «si no, estoy al divino botón; alguna regla tenemos que tener».
Después los legisladores rechazaron la posibilidad de postergar el encuentro por la ausencia de un legislador y se entregaron a debatir si el zamorista Gerardo Romagnoli debía ser recusado.




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