Aníbal Ibarra, a diferencia de su nueva socia, Elisa Carrió, está dispuesto a mantener la convocatoria a elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, aun cuando en las nacionales no se votara por todos los cargos del Congreso. El jefe porteño rechaza el «abstencionismo» con que amenaza Carrió.
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El frentista no publicó aún el decreto de llamado a elecciones generales en la Ciudad a la espera de que lo haga Eduardo Duhalde para la convocatoria a las urnas nacionales.
Ibarra convocará para legisladores porteños, jefe y vice de la Capital con la idea de que una constituyente acorte los actuales mandatos y los nuevos funcionarios puedan asumir en mayo y no en diciembre de 2003. Si la Legislatura no convocara a esa asamblea y los mandatos no se acortan, Ibarra piensa renunciar a su cargo en caso de que perdiera las elecciones a las que se presentará para ser reelecto.
Tras la convocatoria porteña y el anuncio de Mauricio Macri de postularse para disputar la silla de Ibarra, se animó la inter-na peronista en la Ciudad. Macri recibió ayer el apoyo del cavallista José Luis Fernández Valloni para rechazar que las elecciones porteñas sean en la misma fecha en que las nacionales. Aunque el cavallismo -del que queda poco en la Capital Federal- acompañaría en forma independiente a ese candidato.
El PJ Capital está intervenido -primero por Carlos Menem, después por Eduardo Duhalde y sin funcionar. Macri se presentará con un partido vecinal propio, lo mismo hará Gustavo Béliz, con lo que el peronismo porteño parece repetir los últimos esquemas electorales, que llevaron al partido dividido en varias porciones al cuarto oscuro.
• Autonomía
En carrera, dentro del peronismo porteño, está Daniel Scioli, quien pretende una «elección autónoma». El secretario de Turismo de la Nación considera que «hay que darles a los porteños una oportunidad de votar una opción superadora a la gestión de Ibarra. Al PJ hay que unirlo con sectores independientes con la idea de cambiar la realidad agobiante de la Ciudad de Buenos Aires».
Béliz, que se había reafiliado al peronismo pero terminó compitiendo en alianza con Domingo Cavallo por fuera del PJ, ahora ensaya un proyecto nacional con la difusión de su programa «Pro.argentina», pero se presentaría por la silla porteña otra vez con su partido vecinal Nueva Dirigencia y no con el peronismo.
Para disputar la Jefatura de Gobierno también se postula la ex legisladora Raquel Kismer de Olmos, actual directora de la Corporación Sur de Buenos Aires, con la idea de dar la pelea interna contra Scioli, quien logró con la lista oficial partidaria que en los comicios de octubre pasado ingresaran él y otro legislador de la lista a la Cámara baja.
• Partido local
En cambio un sector del PJ, al que adhieren los diputados porteños Guillermo Oliveri y Eduardo Valdez, ya creó un partido local propio para auspiciar la candidatura del ex frepasista Rafael Bielsa.
De la izquierda, que tiene contención en el asambleísmo barrial que practican los porteños, Izquierda Unida define entre la legisladora de la Ciudad Vilma Ripoll y la diputada nacional Patricia Walsh, mientras sueñan con unirse a Luis Zamora para que aspire a la presidencia de la Nación, aunque el diputado rechazó esa posibilidad de alianzas. Ibarra aspira a su reelección, pero espera que Carrió lo acune junto al ARI, mientras que dentro del radicalismo que lo secunda en la Ciudad de Buenos Aires, el vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Caram, imagina ser el vicejefe de Ibarra en las boletas de marzo. En cambio, desde el socialismo integrado al ARI especulan con un candidato de su tropa, si finalmente Carrió acepta a Ibarra como su candidato a jefe de Gobierno de la Capital Federal.
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