Aníbal Ibarra decidió ya disolver el Frente Grande para crear un nuevo partido político que lo despoje del bloque oficial de diputados del Frepaso, que comanda Darío Alessandro, y lo acerque a la agrupación que lidera Elisa Carrió. Esa es la voluntad hoy de parte del ibarrismo y del chachismo nostálgico que comulgó el sábado en un precongreso paralelo que organizó la semana anterior el jefe de Gobierno porteño.
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Ese grupo, que agita el tucumano José Vitar y al que acompañan, entre otros, Fernando Melillo,Irma Parentella y María América González ya tomó distancia de Alessandro, Nilda Garré, Rodil y Graciela Fernández Meijide cuando conformaron un interbloque en Diputados con el ARI de Carrió. Se reunieron el sábado a la tarde en un hotel, a una cuadra del Congreso, para hacer su propia catarsis. Ibarra reunió hace dos semanas a su tropa y la arengó a favor de la conformación de un partido nuevo de centro izquierda. Ahora lo presiona la otra ala de los Vitar, con la que simpatiza su hermana, Vilma Ibarra, convertida en senadora nacional mediante el acuerdo con el radicalismo que encumbró también a Rodolfo Terragno.
El primer reencuentro entre ibarristas y chachistas se hará esta semana con un objetivo: acordar la postergación del congreso partidario que tiene fecha para la semana que viene.
La puja en el Frente Grande llegó al punto de dirimirse en una cuestión judicial. El apoderado a nivel nacional del partido, Santiago Díaz Ortiz, presentó una nota ante la Justicia Electoral confirmando la realización del congreso partidario el próximo sábado. Según el ibarrismo, ésa es una « maniobra del sector de Juan Pablo Cafiero -vicejefe de gabinete de Eduardo Duhalde-y Darío Alessandro, que quieren destituir a Aníbal Ibarra y quedarse con el partido». Entre hoy y mañana ese grupo hará su propia presentación, y si la Justicia ordena la realización del congreso, temen que la porción del Frente Grande oficialista domine la mesa que quedaría presidiendo Ibarra. En ese caso, le aconsejan al jefe de Gobierno porteño que renuncia a la conducción. La casualidad, además, hizo que el polémico congreso tenga cita en el porteño hotel Bauen, que ya no está en funcionamiento. En cambio, Ibarra quiere dilatar esa reunión hasta mitad de año para resolver en el camino cuestiones menos políticas, como la formalidad de una separación de bienes que no le haga perder al FG de la Capital Federal, por ejemplo, la suma de dinero que paga el gobierno nacional por los votos de la elección de mayo de 2000, cuando Ibarra fue electo jefe de Gobierno.
•Disolución en puerta
«Es una posibilidad que a mitad de año se decida la disolución del Frente Grande para construir un nuevo partido político», confió Raúl Fernández, jefe de Gabinete de Ibarra y uno de sus principales consejeros.
Para esa separación de común acuerdo hay varias posiciones:
• El grupo Alessandro quiere continuar dándole apoyo al pacto Eduardo Duhalde-Raúl Alfonsín.
• Los «FrepAri» insisten en una comunión de un nuevo sello y alianza con el socialismo -ahora en vías de unificación de sus tres porciones-y el ARI, cuando se transforme en partido político (que aún no es).
• El ibarrismo apuesta a una nueva sigla, ya que sería una mutación más de las que sufrió el Frepaso cuando Chacho Alvarez emigró del peronismo, y desde allí urdir acuerdos (con el ARI, por ejemplo) con la intención de la reelección en la Capital Federal.
El tema de bienes y deudas por cobrar está en manos de Vilma Ibarra, como apoderada del FG que preside su hermano. La senadora es una de las que anima a un camuflaje.
Cuando el Frente Grande se separó de PAIS, el partido de José Octavio Bordón, la Capital fue el único distrito en el que hubo reparto del dinero de los votos, porque había un convenio entre los partidos que conformaban entonces el Frepaso.
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