21 de febrero 2001 - 00:00

Ibarra desplaza a Carlos Alvarez en la Alianza

Aníbal Ibarra avanzó ayer, por sorpresa por un nuevo camino y se propuso ante Fernando de la Rúa como el verdadero garante de la Alianza, por encima de las veleidades del jefe formal del Frepaso, Carlos Chacho Alvarez.

En el pasaje más jugoso del almuerzo que compartió ayer en la Casa de Gobierno con el Presidente, el jefe de Gobierno de la Capital Federal le dijo: «Mi alianza en este distrito es con el radicalismo, más allá de lo que se escuche sobre que quiero peronizar mi gestión. Mis socios son ustedes».

La frase fue un intento de aplacar la bronca que radicales (delarruistas, especialmente) y frepasistas destilan sobre Ibarra por ignorarlos en cargos, por abrir la puerta a más designaciones de peronistas como Jorge Telerman y Daniel Filmus, y coronar la campaña de verano con una cumbre mediática con el santacruceño Néstor Kirchner.

De la Rúa
escuchaba más callado que nunca -si fuera posible-y pidió con gestos una ampliación. Sí, Ibarra hablaba por él y no por Chacho Alvarez ni el Frepaso. La Alianza es de «él» y los radicales en la Ciudad de Buenos Aires. Eso, además, sólo lo hablará con el propio De la Rúa.

Ficción

«Es bueno que nos veamos sin intermediarios», completó Ibarra, que insistió durante toda la reunión en la ficción de que era el primer encuentro a solas que mantenían desde que asumió la Jefatura porteña en agosto pasado.

Habían estado juntos varias veces desde entonces, pero nunca reconociéndose como únicos jefes de la Alianza. «Está bien, sin intermediarios desde ahora», admitió De la Rúa para terminar de darle el tono nupcial a la cita.

El avance de Ibarra sobre las posiciones resignadas por Alvarez es audaz pero previsible: el ex vicepresidente sigue enredado en sus dichos sobre el pasado, el presente y el futuro y no les ha mostrado ni a él ni a los radicales que haya recuperado el ingenio político que lo hizo grande alguna vez.

El ex fiscal, además, sentó doctrina sobre las disidencias chachistas respecto de la Alianza ya antes de la renuncia de octubre pasado:
si Chacho se va, me quedo en la Alianza y si deja la jefatura que me la vengan a pelear los otros del Frepaso.

Vidriera

Para que quedase claro, le ofreció ayer a De la Rúa otra audacia: que usen la «vidriera» de la Capital Federal para hacer campaña electoral por todo el país. De la Rúa, que se hizo acompañar un largo rato del almuerzo por el porteñísimo Ricardo Ostuni buscando un testigo a los acuerdos que iban cayendo tácitamente sobre la mesa, admitió la necesidad de cualquier ayuda que esté a la mano para que su gobierno alcance un resultado pasable en las elecciones.

«
¿A ustedes en la Nación les está faltando carpetas para incluir en el plan de infraestructura? ¿Por qué no incluyen proyectos nuestros, que están estudiados y son pacíficos porque nadie se opone a que avancen?», sugirió Ibarra. Forzado a mostrarse como hombre de gestión, Ibarra palmeaba al decir esto una carpeta y recitaba: nuevo aeropuerto, Puerto Madero, la autopista ribereña, los grandes recitales. «¿Qué administración puede mostrar tanto en una campaña?»

Este lanzamiento virtual a hacer una campaña nacional desde la Capital lo aceptó de inmediato
De la Rúa, quien no quiso quedarse atrás en audacias.

Seguridad

Cuando Ibarra le dijo que algo debían hacer juntos para mejorar la seguridad en la Capital, el Presidente le repuso que no va a esperar a que el Congreso modifique la llamada ley Cafiero que restringe, entre otras cosas, el traspaso de la Policía Federal a la Capital.

Va a trasladarle facultades policiales, como la administración de las comisarías, al gobierno de
Ibarra. Tentado por la decretomanía de verano, De la Rúa prometió que antes de marzo habrá un decreto de traslado de facultades a Ibarra que le permitirá al ex fiscal ponerse de nuevo el policíaco piloto negro que usaba en los films de campaña para prometer una ciudad sin delincuentes.

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