Ibarra desplaza a Carlos Alvarez en la Alianza
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De la Rúa escuchaba más callado que nunca -si fuera posible-y pidió con gestos una ampliación. Sí, Ibarra hablaba por él y no por Chacho Alvarez ni el Frepaso. La Alianza es de «él» y los radicales en la Ciudad de Buenos Aires. Eso, además, sólo lo hablará con el propio De la Rúa.
Ficción
El ex fiscal, además, sentó doctrina sobre las disidencias chachistas respecto de la Alianza ya antes de la renuncia de octubre pasado: si Chacho se va, me quedo en la Alianza y si deja la jefatura que me la vengan a pelear los otros del Frepaso.
Vidriera
Para que quedase claro, le ofreció ayer a De la Rúa otra audacia: que usen la «vidriera» de la Capital Federal para hacer campaña electoral por todo el país. De la Rúa, que se hizo acompañar un largo rato del almuerzo por el porteñísimo Ricardo Ostuni buscando un testigo a los acuerdos que iban cayendo tácitamente sobre la mesa, admitió la necesidad de cualquier ayuda que esté a la mano para que su gobierno alcance un resultado pasable en las elecciones.
«¿A ustedes en la Nación les está faltando carpetas para incluir en el plan de infraestructura? ¿Por qué no incluyen proyectos nuestros, que están estudiados y son pacíficos porque nadie se opone a que avancen?», sugirió Ibarra. Forzado a mostrarse como hombre de gestión, Ibarra palmeaba al decir esto una carpeta y recitaba: nuevo aeropuerto, Puerto Madero, la autopista ribereña, los grandes recitales. «¿Qué administración puede mostrar tanto en una campaña?»
Este lanzamiento virtual a hacer una campaña nacional desde la Capital lo aceptó de inmediato De la Rúa, quien no quiso quedarse atrás en audacias.
Seguridad
Cuando Ibarra le dijo que algo debían hacer juntos para mejorar la seguridad en la Capital, el Presidente le repuso que no va a esperar a que el Congreso modifique la llamada ley Cafiero que restringe, entre otras cosas, el traspaso de la Policía Federal a la Capital.
Va a trasladarle facultades policiales, como la administración de las comisarías, al gobierno de Ibarra. Tentado por la decretomanía de verano, De la Rúa prometió que antes de marzo habrá un decreto de traslado de facultades a Ibarra que le permitirá al ex fiscal ponerse de nuevo el policíaco piloto negro que usaba en los films de campaña para prometer una ciudad sin delincuentes.




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