Ibarra omitió referendo en discurso inaugural

Política

Sin mencionar en ningún pasaje de su discurso el pedido de revocatoria de su mandato -su proyecto más arriesgado-, Aníbal Ibarra abrió ayer el ciclo de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña.

Tampoco hubo grandes anuncios, una reseña de las obras hechas y por hacer y la promesa -tal como anticipó este diario- de impulsar una reforma política y transferir funciones a los barrios. Lo usual en un acto formal que se repite año a año donde el jefe de Gobierno suele anoticiar sobre los planes y proyectos para el año, si no fuera por las particulares características que atraviesa su gestión después de la tragedia del 30 de diciembre a la que calificó como «un punto de inflexión».

Por ejemplo, no estuvo presente el secretario de Seguridad, Juan José Alvarez, ni ninguno de los subsecretarios de su área, todos asumidos como consecuencia del drama. Tampoco hubo una sola palabra referida a que todo lo que Ibarra anunció (incluso la conclusión de subtes en 2007), estaría supeditado al resultado de un referendo de revocatoria de su mandato que él mismo solicitó y para el cual no llega aún a recolectar 10% de las firmas que le exige la Justicia para convocarlo.

La lectura de las 14 carillas del discurso,
Ibarra la hizo ante la presencia en el recinto de 16 familiares de las víctimas de Cromañón. Diez padres de los jóvenes fueron invitados por los legisladores de la izquierda, que utilizaron para eso la única invitación que cada diputado tuvo para el acto, pero otros seis fueron autorizados por el vicepresidente de la Legislatura, Santiago de Estrada, ante el pedido especial que le formularon. El resto de los palcos fue ocupado por mayoría de funcionarios y pocos amigos invitados, teniendo en cuenta que para la oportunidad no se permitía la ocupación de las escalinatas y la disposición fue que todos estuvieran sentados, es decir, se repartieron invitaciones de acuerdo con las comodidades. Será por eso o por las pocas expectativas que despertaba la situación que el recinto resultó poco concurrido. El jefe de Gobierno empezó su discurso haciendo una referencia al 30 de diciembre: «Quiero expresar nuevamente mi dolor y mis condolencias a los familiares de las 193 personas fallecidas en la tragedia de Cromañón. Y quiero decirles que estoy absolutamente convencido de que la tragedia demanda de todos, de todos nosotros, no sólo seguir adelante con las obras y con los objetivos estratégicos planteados desde la salida de la crisis. La tragedia exige que nos aboquemos también, y lo digo otra vez, todos, a la construcción imperativa de un mejor Estado y un mejor sistema institucional para la Ciudad de Buenos Aires».

• De espaldas

En ese momento, los padres de los jóvenes dieron la espalda a Ibarra y así permanecieron durante todo el discurso, hasta que Ibarra finalizó: «Como dijo el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, hacia atrás, justicia. Hacia delante nunca más». Inmediatamente las víctimas declamaron: «Los chicos. Presente», en medio de los muchos aplausos que los funcionarios dedicaron a su jefe.

La deslucida ceremonia había comenzado con la ausencia de 18 de los 60 diputados. Los diez legisladores de la izquierda no presenciaron la inauguración, pero pegaron en cada banca un cartel alusivo a la tragedia («A
los chicos los mató la corrupción», entre otros) y a los ocho legisladores restantes se les retrasó el reloj y fueron llegando ya iniciado el acto.

Tras la conclusión del acto, diputados y funcionarios se reencontraron detrás del estrado, en el Salón Eva Perón, para saludar a
Ibarra en el día de su cumpleaños 47. Sorprendió el abrazo que se diera con uno de sus más firmes opositores, el macrista Jorge Enríquez, a quien le dijo: «Yo no te guardo rencor».

Enríquez
opinó que «el jefe de Gobierno demostró que es coherente: no hizo absolutamente nada en su gestión y no dijo nada en su discurso. No mencionó los temas más álgidos de la Ciudad, como los sistemas de control y la seguridad».

También del macrismo Martín Borrelli sostuvo que «fue más de lo mismo, anuncios de licitaciones y de obras que nadie ve y la reiteración de las mismas promesas año tras año».

En cambio, la kirchnerista Silvia La Ruffa dijo que compartía «que hay temas que este año los Diputados deberíamos tratar cuanto antes, como la ley de partidos políticos, la ley de comunas y el Código Electoral».

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