11 de julio 2005 - 00:00

Ibarra se camufló en el oficialismo

La Ciudad apareció el fin de semana pintada con leyendas de apoyo al jefe de Gobierno porteño: «Aguante, Aníbal», «Fuerza Ibarra», dicen. Una mala imagen para quien debería cuidar, por el contrario, de la limpieza urbana.
La Ciudad apareció el fin de semana pintada con leyendas de apoyo al jefe de Gobierno porteño: «Aguante, Aníbal», «Fuerza Ibarra», dicen. Una mala imagen para quien debería cuidar, por el contrario, de la limpieza urbana.
El cierre de listas de candidatos a diputados nacionales, el viernes en la Capital Federal, dejó a Aníbal Ibarra sin táctica electoralista para octubre venidero. El jefe de Gobierno se conforma con una candidata «a salir» y otra a esperar en la boleta local. Son dos funcionarias de su gestión que integran la lista del oficialismo a través de embajadores del ibarrismo ante Alberto Fernández. Un camuflaje.

Acorralado por la decisión del gobierno nacional de no portar al ibarrismo como tal en sus boletas, tras el trágico accidente del local bailable del Once, el jefe de Gobierno se resignó a tomar como suya la decisión que le impusieron
. En una reunión de apenas tres (toda la consultoría interna de Ibarra), el mandatario porteño resolvió no tener participación en la compulsa con representantes propios.

Al estilo Ibarra, sin embargo, esa movida es más que ambigua. El viernes mismo terminó el plazo para presentar listas de precandidatos a diputados nacionales,es decir, los que competirán en internas abiertas, simultáneas y obligatorias el 7 de agosto.

Como prácticamente todos los partidos políticos de la Ciudad de Buenos Aires -excepto el radicalismo y el socialismo- armaron listas únicas, para ésos los candidatos son los ya presentados. Es el caso del Frente para la Victoria que el oficialismo llevará al cuarto oscuro con Rafael Bielsa en primer término.

Ahora viene el otro cierre. La lista de candidatos a legisladores porteños, que también algunos partidos políticos -los principales todos- formalizaron en escritorios domésticos de manera de poder conformar a las diferentes porciones de demandantes de una chance, una forma de tener más para repartir.

También es el caso del Frente para la Victoria, nómina que encabezará Elvio Vitali, el titular de la Biblioteca Nacional. Ibarra aún no convocó a las elecciones para la renovación de las 30 bancas locales que caducan en diciembre. Es una materia que le compete, a diferencia de la convocatoriaa elecciones de diputadosnacionales que conserva el Gobierno. Especuló con la posibilidad que una ley de comunas le permitiera separar el cuarto oscuro local del nacional, pero el kirchnerismo lo hizo trastabillar.

Todos saben que finalmente Ibarra, la semana próxima o la entrante, hará coincidir las elecciones de legisladores porteños con la de diputados nacionales, pero tampoco nadie ignora que tensará con la postergación del llamado. Más que estrategia, se le ha ocurrido esa mora caprichosa que respondería a no ceder ante los llamados de grueso calibre que recibió para que apurara el cronograma. A partir de entonces, sabe Ibarra que habrá tiempo hasta mediados de agosto al menos para intentar un acuerdo más oportuno con el kirchnerismo.

A los ibarristas los alentó el fin de semana que un grupo de kirchneristas desalojados también del juego oficial tratara de conseguir un sello (un partido reconocido que no presente candidatos) para llenar con postulantes propios e intentar una franquicia en la boleta del gobierno. Creen que podrían surtir postulantes propios con otros kirchneristas en una segunda opción de lista de candidatos a legisladores porteños.
«La lista está blindada», respondieron desde el oficialismo, que piensa hacer un acto de presentación de sus postulantes locales en no más de diez días para certificar que no hay posibilidades de corrimiento.

Así, el ibarrismo quedó a la definición de sus propios representantes.
Por una lado, la hermana del jefe de Gobierno, Vilma Ibarra, integró en los diez primeros renglones de candidatos a legisladores porteños a la actual directora del Registro Civil, Ivana Centanaro, una funcionaria de la línea UCR-ibarrista. No es poco si se tiene en cuenta que otros adherentes a Kirchner no obtuvieron más que un renglón.

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