Aníbal Ibarra se juega esta semana en la Legislatura porteña el apoyo político con el que contará de aquí hasta concluir su mandato en diciembre del año que viene y mantenerse en campaña por la reelección. Ese termómetro lo reflejará la sanción, o no, del paquete de leyes económicas de la Ciudad de Buenos Aires que se tratará el jueves en el recinto. En la búsqueda de ese consenso, el gobierno porteño piensa sorprender hoy a los legisladores con el anuncio de una mejora en las condiciones de financiamiento de la deuda pública que mantiene a la Capital Federal en default selectivo.
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Antes del presupuesto 2003, Ibarra necesita que los diputados aprueben el pacto de ordenamiento fiscal que firmó con la Nación -le permitió obtener porcentaje de coparticipación-, el permiso para renegociar la deuda pública y aumento de impuestos a varias actividades.
La norma que más divide es la negociación de dos series de bonos Tango emitidas en dólares y en euros, en poder en grupos de inversores privados y AFJP. Los tenedores solicitan, para aceptar un nuevo cronograma de pagos y quita de intereses, que otra serie, emitida en pesos, sea actualizada. El gobierno porteño propuso que ese índice se corresponda, en principio, con el del aumento de la recaudación tributaria del distrito. Ese índice lo habría acordado nuevamente el gobierno con una quita, durante el fin de semana.
• Definición
El peronismo, que es el bloque mayoritario y está dominado por el kirchnerismo, se reunirá hoy para definir dos temas: la posición técnica sobre el conjunto de normas y la política acerca de si apoyará a Ibarra en la última sesión del año o comenzará una cruda oposición. Hay tres candidatos a jefe porteño a los que responden en la bancada: Gustavo Béliz, Rafael Bielsa y Daniel Scioli, por lo cual la sanción de las medidas económicas tendrá también que ver con esos referentes. Por su parte, Mauricio Macri --otro postulante a reemplazar a Ibarra-con adhesiones en pocos diputados extra PJ, ya hizo llegar su propio proyecto de refinanciación de la deuda pública en el que propone bajar más los intereses de lo que plantea el oficialismo en la ciudad y estirar más los plazos.
También la Legislatura estudia una norma para amortiguar el impacto del aumento de los automóviles en el tributo por patentes que se ajusta de acuerdo a esa actualización. Sin embargo, el gobierno porteño se niega a una modificación de ese tipo que implique perder de los $ 70 millones que representará la suba tributaria.
Esos son los principales temas que pueden trabar la sanción del presupuesto, lo que dejaría a Ibarra en debilidad en pleno año electoral para aventurar su reelección. «En el bloque la mayoría no estamos de acuerdo con la renegociación del endeudamiento como tampoco con la suba del impuesto a Patentes», adelantó la presidenta de la bancada PJ, la belicista Lucía «Pimpi» Colombo.
• Antecedente
El radicalismo, que comulga con Ibarra, tiene 13 diputados, pero no todos siguen al jefe de la Capital, quien suma cuatro legisladores propios del Frente Grande y aliados en monobancadas.
Para apurar más la movida, el jueves a la noche Ibarra citó al bloque UCR y al FG a cenar al Escondido, casa municipal en los lagos de Palermo. Estuvieron 15 legisladores -desairó el radical Jorge Enríquez y se excusó José Pamliotti-que le aseguraron votar las leyes económicas, mientras que Ibarra les garantizaba que los llevaría con él en la boleta de reelección, aunque no aseguró que Cristian Caram lo acompañara en la fórmula. Eso lo descartan los radicales que lo presionan con ocupar ese lugar o, de lo contrario, ensayar un binomio exclusivamente de la UCR. A la mesa también se sentaron Miguel Pesce, secretario de Hacienda porteño, y Raúl Fernández, jefe de Gabinete.
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