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14 de mayo 2003 - 00:00

Idas y venidas de un No anunciado

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Kohan y Bauzá insistieron en que la pelea debía seguir, pero cuando salieron del hotel Presidente no sabían que Carlos Menem había dado vuelta la decisión y la había comunicado sólo a Cecilia Bolocco, desde el jueves pasado en Chile. La esposa del candidato se repone de una ligera pérdida motivada en su embarazo y se conoce además lo poco grato que resulta para ella el clima del entorno político de su esposo.

La decisión por el No la ratificó en la mañana de ayer después de recibir un crudísimo cuadro que le presentó el grupo más íntimo de campaña con que desayunó. De ese grupo -un verdadero «club de la rendición-no formaron parte los principales defensores de llevar la pelea a las últimas consecuencias. Uno es Kohan, que en las últimas 24 horas se había dedicado a insistir en pelearlo a Néstor Kirchner contra cualquier pronóstico y con cualquier medio. «Con carbón y tiza», es la frase que repitió hasta el último momento.

Menem no quiso que estuviera en esa reunión ni que tampoco estuviera el otro defensor de la pelea hasta el final, el empresario Francisco de Narváez.

A Menem no le gustan las malas palabras pero le llegó el mensaje. Pidió igual un relato circunstanciado de la situación en cada provincia que los presentes repasaron con carpetas en la mano.

El comentario en la mesa fue desalentador y reforzó los argumentos de los gobernadores que repitieron las premisas ya conocidos: cómo evitar que el triunfo del menemismo del 27 de abril en la mayoría de las provincias se convierta en un gasto inútil en nada más que tres semanas.

Marín, que había estado con Maza en la noche del lunes en Olivos para la cena a Enrique Iglesias, llevó la cuestión al terreno partidario y fue quien mencionó con más crudeza la hipótesis de resignar la pelea.

Citó la necesidad de defender el triunfo del 27 de abril como un logro de la mayoría del peronismo y evitar que una baja de Menem del ballottage perpetuase una división en el partido hacia adelante.

Maza, más callado, asintió con la cabeza mientras que Romero -que ha pensado lo mismo que los demás gobernadores desde la noche del 27 de abril en el sentido de que es una pelea inútil-se limitó a repetir que él hará lo que Menem decida.







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