No se apaga la polémica entre la Iglesia Católica y el gobierno nacional. Aunque Néstor Kirchner no respondió verbalmente al triunfo del obispo emérito de Puerto Iguazú en Misiones, hoy el Senado tiene previsto tratar sobre tablas un proyecto fuertemente resistido por el Episcopado, que, según los prelados, avanza en la despenalización del aborto.
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Sin debate previo en comisión, la Cámara alta debatirá hoy la ratificación del Protocolo Opcional de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) considerado por el Secretariado Nacional para la Familia, de la Conferencia Episcopal Argentina, una delegación de las «decisiones soberanas a organismos internacionales al servicio del modelo imperialista».
El Episcopado ya se había expedido negativamente sobre el CEDAW en el año 2001 al sostener que su ratificación implicaría una renuncia a la soberanía y dejaría una brecha abierta a la futura aprobación del aborto (82ª Asamblea Plenaria de la CEA, noviembre de 2001). A través de un comunicado, el máximo organismo católico presidido por Jorge Bergoglio -artífice de la candidatura de Joaquín Piña en Misiones- explicó: «Esta postura fue recientemente ratificada por los obispos al afirmar: 'Por lo demás, nuestro compromiso a favor de los derechos de la mujer no puede depender de acuerdos o recomendaciones que pretenden garantizar la práctica del aborto como un servicio público. A este propósito advertimos particularmente a nuestros legisladores sobre el peligro de dependencia cultural que entrañaría la inminente ratificación del Protocolo Facultativo de la CEDAW'» (140ª reunión de la Comisión Permanente del Episcopado, 30 de octubre de 2006).
El 18 de diciembre de 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que consta de 30 artículos y que entró en vigor el 3 de setiembre de 1981, tras su ratificación por 20 países. La Argentina suscribió la Convención en 1980, la ratificó en 1985 y con la reforma constitucional de 1994 le asignó rango constitucional. Sólo falta que el Congreso la apruebe para que entre en vigencia.
Igualdad
La Convención requiere que los Estados parte eliminen la discriminación contra la mujer en asuntos de derechos civiles, políticos, económicos y culturales. Además, se establecen medidas programáticas para que los Estados persigan el objetivo de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. Esto es lo que rechaza el Episcopado, al considerar que el país renunciaría a su soberanía jurídica al obligarse a acatar los dictados del comité de seguimiento de la Convención, mientras el aborto podría legalizarse por coacción de los organismos internacionales. La Iglesia Católica rechaza términos como «derechos sexuales y reproductivos», «salud reproductiva», y el pedido de la CEDAW que en tres de sus artículos reclama programas de « planificación familiar» ( artículos 10 inc. h, 12 inc. 1 y 14 inc. 2 b) supuestamente ligados a la anticoncepción, la esterilización y el aborto.
El proyecto había sido cajoneado durante los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y de Eduardo Duhalde. En esa época se había discutido su aprobación parlamentaria pero «con reservas» para contener las críticas del Episcopado. Si mañana el kirchnerismo confirma el apoyo de la UCR y el Socialismo y reúne los 2/3 de los votos, el CEDAW entrará en vigencia. Y la crisis con el Episcopado tendrá escrito un nuevo capítulo.
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