El presidente Néstor Kirchner dedicó buena parte del fin de semana a recoger sugerencias, entre ellas del propio Horacio Rosatti, para nombrar al nuevo procurador del Tesoro. El flamante ministro le pidió seguir ocupándose, por lo menos durante un mes, de los asuntos pendientes de esa oficina, lo cual hace prever que se demorará la sucesión.
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El próximo 9 de agosto, Rosatti -como informó este diario en la edición del juevesdebe presentar ante el tribunal arbitral de la CIADI en París la posición argentina en defensa de la pesificación en el juicio que le sigue al país el socio minoritario de la empresa Transportadora del Gas del Norte, la SMS. Entonces contará con la participación de Jorge Remes Lenicov, Carmelo Angulo Barturén (ex delegado de la PNUD en Buenos Aires) y expertos contratados por la Procuración como los economistas estadounidenses Nourel Roubini ( Universidad de Nueva York) y Anne Schlauter. Le ayudarán a explicar que la pesificación en 2002 fue inevitable en un juicio en el que la Argentina está demandada en u$s 260 millones. En tanto, el 21 de agosto espera poder volver a París a presentar el alegato final en ese juicio.
No le es fácil al Presidentedesignar un procurador del Tesoro, persona que debe reunir extremos de confianza y competencia técnica en asuntos de gran magnitud política, institucional y económica. Si se dejase llevar por el patagonismo a ultranza, debería llevar a ese cargo a Carlos Zanini, hoy revisor de los decretos como secretario legal y Técnico. Para Justicia no parece que vaya a indicar a ningún secretario de Estado. No lo hizo ante Rosatti el sábado, a quien ya le impuso a Eduardo Luis Duhalde y a Alberto Iribarne. Cuando lo designó procurador el año pasado tampoco le impuso nombre alguno para ser subprocurador y eso que eran varios cargos los disponibles.
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