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Lo que sucede ahora es otra cosa: un imitador de voces se hace pasar por Lescano y aprovecha la fama de «garroneros» que tienen los sindicalistas para conseguir dinero para una inexistente revista de la CGT. Más de un empresario cayó en la trampa. Aunque uno de ellos bromeó: «Por suerte sólo lo imitan al 'Negro'en pedir plata». Informate más
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