Los que lo conocen quedaron asombrados: la reunión de gabinete de ayer se prolongó por casi cuatro horas y Eduardo Duhalde participó de ella por completo, atento a los temas, interviniendo con frecuencia. Toda una novedad para un hombre que jamás soportó largas tertulias, en las que habitualmente se aburre, y que por lo general delegaba en algún ministro el comando de las sesiones del gabinete bonaerense, cuando administraba la provincia.
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No debe, en cambio, sorprender que la mayor parte del encuentro estuviera referido a la cuestión fiscal, sobre todo a las negociaciones que llevan adelante con las provincias, casi en secreto, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli. Por eso ayer, además de ministros y legisladores, en la Sala de Situación del gobierno se sentó también Gildo Insfrán, el gobernador de Formosa e inminente titular del Consejo Federal de Inversiones.
Insfrán tiene con Duhalde una relación bastante cruda: en la provincia el Presidente siempre prefirió a Vicente Joga, su adversario; además Insfrán levantó la candidatura de Carlos Reutemann cuando el actual mandatario ya se había postulado y, antes, había acompañado a Adolfo Rodríguez Saá hasta San Luis, el día de la renuncia, lo que lo distinguió de buena parte del peronismo. Por eso sonó más dura la advertencia de ayer, cuando le dijo: «Espero Presidente que no se olvide de que fue gobernador». El contexto de esa frase, en rigor, fue una discusión con Jorge Remes Lenicov, quien en la última reunión de gobernadores había insinuado que «no sabemos si habrá recursos como para cumplir con la suma fija garantizada de $ 1.364 millones». Remes aclaró ayer que ésa fue sólo una advertencia, que el compromiso por ese giro se mantiene y que «si un día no se puede veremos cómo solucionarlo». El secretario de Hacienda, Oscar Lamberto, que estaba también en el cónclave, cooperó con el ministro de Economía: «Estamos tan mal que esto es como administrar un municipio parroquial donde uno debe reclamar el pago de un contribuyente para poder asistir un gasto de emergencia».
•Bosquejo
Remes y Lamberto bosquejaron el presupuesto que están preparando y describieron su método de elaboración. Dijeron que se ubicará en $ 38.500 millones y que será enviado al Congreso a fines de la semana próxima. Entre tanto, Capitanich y Gabrielli atenderán a cada provincia en una especie de «confesionario» en el que cada uno podrá arreglar en secreto sus cuentas. «Nada de club de deudores», dijeron, contrariando por una vez esa visión setentista del poder que domina a varios integrantes de la administración actual. Mañana abrirán Olivos para que participen en la elaboración de la ley los radicales (enviarán a Angel Rozas y Jesús Rodríguez) y otros bloques aliados del gobierno en el Parlamento. Algo así como la instalación de una carpa presupuestaria en la que cada uno puede entrar, salir y dejar un recuerdo.
Ayer los encargados de la maniobra fiscal se mostraron confiados en que el presupuesto estaría aprobado antes de fin de mes para que, con él en la mano, Remes pueda encabezar una misión a Washington. «Si no llevamos la ley es mejor ni viajar porque (Domingo) Cavallo mintió tanto que afuera ya no nos quieren ver sin pruebas en la mano», aclaró el titular del Palacio de Hacienda, mirando a los legisladores.
•Discusión
Tanto Insfrán como los ministros encargados de la negociación advirtieron que a las provincias se les pagarán todas las deudas en LECOP y que todavía resulta difícil cortar con el «goteo» que se produce cuando los bancos se cobran deudas con la coparticipación de manera automática. «Eso puede ocurrir hasta 7% pero no más», sostuvo Lamberto, que enojó a Duhalde; «Hay que terminar ya con eso».
Cuando se había agotado la discusión del presupuesto, los ministros comenzaron a tratar el problema social. Hubo dos informes de inteligencia, uno producido por la Policía Federal y expuesto por Juan José Alvarez y otro que comentó el titular de la SIDE, el manzanista Carlos Soria. En los dos advirtieron que, a la posibilidad de nuevas protestas de ahorristas ahora hay que agregar la inminencia de conflictos con desocupados y marginados sociales. Fue entonces cuando intervino Chiche de Duhalde, quien nuevamente copresidió la reunión con su esposo: «Ya dimos la orden de enviar bolsas de alimentos al interior pero recién comenzaban a salir hoy».
•Aporte informativo
Por suerte estaba en la sala Jorge Vanossi, el ministro de Justicia, quien pudo hacer un aporte informativo que no hiciera correr frío por la espalda. Dijo que ya está en marcha el proyecto para constituir los nuevos Tribunales Fiscales con un costo accesible. Le agradecieron el bálsamo y se siguió con la crisis.
Ginés González García, el ministro de Salud, se estrenó con un llamado desesperante: «El PAMI está totalmente quebrado y si no hay algún recurso vamos a tener una situación dramática, muy peligrosa». Lamberto miraba para otro lado pero Ginés insistía. Después se sumergió en una de sus especialidades, la política de medicamentos. Informó que ya se había reunido con los laboratorios para estudiar algún mecanismo que garantice el abastecimiento estable ya que se vislumbra la posibilidad de algún problema en ese campo.
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