Los diputados y senadores se dieron cuenta de lo que es obvio para cualquier jurista: no pueden derogar los indultos decretados por Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Sólo habrá una sesión el 23 de marzo para el acto simbólico de repudiar el Golpe de 1976. Esa facultad de perdonar es atribución exclusiva del presidente de la Nación por la Constitución. El peronismo, con esa explicación, frenó a la izquierda, que pretendía anular indultos sobre militares; y al radicalismo, que exigía anularlos todos, es decir, también los que beneficiaron a montoneros. Con esta última versión, hubieran vuelto a la carcel los jefes de las juntas militares y también algunos amigos cercanos y familiares de funcionarios de la Casa Rosada. La orden de Presidencia a los diputados fue, entonces, «todo el homenaje que quieran, pero los indultos no se tocan». Para conformar a los setentistas del Congreso, se pedirá a Eduardo Camaño que se presente a la Justicia para pedir por esa vía la anulación.
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