La oposición a la polémica reforma del Consejo de la Magistratura completó ayer un arco inédito de partidos y dirigentes. Sin votos para aprobarla hoy, el gobierno se había retirado en este round; ayer, un conjunto que incluye a Mauricio Macri, Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Fernando Chironi (jefe del bloque UCR), pero también al socialista moderado Hermes Binner y al filo-oficialista Claudio Lozano (un hombre de izquierda ligado al sindicalismo), pasando por conservadores como Federico Pinedo y centristas como Patricia Bullrich, firmó un documento en el cual promete oponerse a esta reforma judicial, pero también al vaciamiento parlamentario y a la delegación de facultades en el Poder Ejecutivo. Que gente tan distante en ideologías y posiciones hasta personales (como las que dividen a Macri de Carrió o a López Murphy de la UCR tradicional) supere por un instante sus diferencias es alentador. Néstor Kirchner, sin embargo, pareció celebrarlo en un fuerte discurso en Casa de Gobierno en el cual les asignó intenciones funestas y recordó el paso de algunos de ellos por el gobierno, como si eso los inhabilitase para opinar. En realidad, parece una oportunidad para Kirchner de agrupar a sectores del peronismo hoy dispersos exhibiendo a los adversarios de ese partido todos en una misma foto.
De izquierda a derecha: Patricia Bullrich, Hermes Binner, Claudio Lozano,
Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Mauricio Macri, Fernando Chironi y
Eduardo Macaluse.
El arco político opositor formó ayer un frente común en defensa de las instituciones para frenar los abusos de poder del gobierno nacional. La plana mayor del radicalismo, el ARI, el PRO y el socialismo se reunió para repudiar la manipulación de la Justicia encarnada en el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura impulsado por el gobierno y advertir sobre el grave riesgo institucional representado en el vaciamiento parlamentario y en la delegación de facultades al Ejecutivo.
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Fue la primera vez que la oposición se unió para rechazar las prácticas políticas de la administración de Néstor Kirchner. El disparador de esta cumbre opositora fue la polémica aprobación la semana pasada de la prórroga de la Ley de Emergencia Económica, momento en el cual el diálogo entre la Casa de Gobierno y el resto del espectro político quedó suspendido.
En el encuentro realizado en la sala I del anexo de la Cámara de Diputados también participaron dirigentes de ONG y organizaciones intermedias. Allí, los presidentes de los bloques radical, arista, socialista, macrista y de partidos de izquierda firmaron un comunicado común en el que expresan: «Másallá de nuestras claras diferencias políticas y en cumplimiento de los deberes de control conferidos también por el voto ciudadano, rechazamos en forma absoluta los métodos, prácticas y contenidos que, avasallando las instituciones republicanas básicas, pretenden entregar y manipular la Justicia a través del proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura sancionado por el Senado de la Nación. Al mismo tiempo advertimos el grave riesgo institucional en ciernes provocado, además, por el vaciamiento parlamentario y la delegación permanente de poderes del Congreso al Poder Ejecutivo Nacional».
En los pasillos del edificio daban por descontada la aprobación de la reforma del Consejo, más teniendo en cuenta que esta mañana la Comisión de Asuntos Constitucionales y la de Justicia buscarán emitir un dictamen favorable. Razonaban que en caso de que el oficialismo no consiguiera los 129 votos necesarios, podría apoyar un dictamen de minoría que debería entonces regresar al Senado (Cámara de origen del proyecto). Allí los kirchneristas sí cuentan con los 2/ 3 de los votos para insistir con el proyecto original y convertirlo en ley.
Por eso la intención de la oposición será aislar al kirchnerismo y obligarlo a negociar y a mostrarse unidos al duhaldismo. Un gesto casi de inocencia de los partidos opositores ya que el kirchnerismo no repara en medios para lograr la concreción de sus iniciativas legislativas, más tratándose de un proyecto de la esposa del Presidente. La referencia obligada que ninguno de los presentes quería mencionar era la Alianza que en 1999 derrotó al gobierno peronista de Carlos Menem. «Estono es un frente electoral, simplemente un encuentro para defender las instituciones», aseguraban con cautela ante la lejanía -aunque cada vez menorde 2007.
El primero en tomar la palabra fue el radical Fernando Chironi, quien se limitó a leer el comunicado conjunto. Luego le siguió Mauricio Macri, en un breve discurso que marcó su debut como orador parlamentario: «Desde PRO nos hemos comprometido a tener una actitud constructiva pero todo tiene un límite. Pero avasallar la Justicia es muy grave. Este proyecto afecta la independencia de la Justicia y, por lo tanto, nuestras libertades. Haremos lo imposible para que no se concrete».
• Consenso
Elisa Carrió completó el concepto expresando que sin Justicia no hay República para nadie. La líder del ARI, flanqueada por sus diputados Fernando Macaluse, Adrián Pérez, Marcela Rodríguez -integrante del Consejo de la Magistraturay María América González, destacó el consenso político que logró la oposición para detener los abusos institucionales del Poder Ejecutivo al que acusó de querer poner comisarios políticos para amedrentar y amenazar a los jueces.
El socialista Hermes Binner se sumó al rechazo de la reforma del Consejo con un discurso sobrio y medido en el que convocó al diálogo entre todas las instituciones del país.
Más allá de la repetición de las ideas, uno de los discursos más elocuentes y sintetizadores lo realizó Andrés Zottos del Partido Renovador de Salta. Evocó una frase de Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución nacional: «El que hace al juez hace a la Justicia». Además adelantó que una de las tareas más importantes que tendrán los diputados el año que viene es el control y la reglamentaciónde los decretos de necesidad y urgencia. También estuvieron presentes Ricardo Gil Lavedra, Federico Storani -nuevo miembro del Consejo de la Legislatura-, el legislador porteño Enrique Olivera, el diputadoeconomista de la CTA Claudio Lozano, los macristas Esteban Bullrich y Paula Bertol, Ricardo López Murphy -quien llegó junto con Macri-, Patricia Bullrich y el senador socialista Rubén Giustiniani -otra víctima reciente de las ambiciones de poder desmedidas de la primera dama-, entre otros.
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