8 de julio 2005 - 00:00

Injusto y distorsivo

La reciente decisión del Poder Ejecutivo, encaminada por Resolución 405/05 de la siempre sospechada Secretaría de Transporte de Ricardo Jaime -que difundió por primera vez a conocimiento público por este diario el miércoles último-, ha impactado en muchos sectores. En primer lugar, es injusta para muchos, como el supermercadista Alfredo Coto, un claro y esforzado capital nacional que el gobierno, en teoría, dice defender. Tal como se redactó, subsidia a los transportistas de carga que hayan firmado acuerdo para poner a sus trabajadores en el convenio con el sindicalista Hugo Moyano, además, retroactivo a julio del año pasado. El grupo Coto se niega a esa compulsiva afiliación y por tanto cae en la injusticia de tener que mantener costos previsionales más altos por no sumar todos sus empleados al nuevo dominador de la CGT en unicato. En segundo lugar, tal resolución del subsidio -algo reiterativo en Jaime, recuérdese Southern Winds- consumirá fondos del gravitante impuesto a los combustibles creado por Ley 20.028 para fines más útiles al país. Aparte, puede impulsar a la ridiculez de que todo reparto o transporte «sobre ruedas» -por caso, las pizzas de los delivery, aunque circulen en ciclomotores- se quieran adherir al Sindicato de Camioneros para bajar costos al gozar de subsidio. En tercer lugar, en la medida dispuesta por el gobierno se observa de nuevo el propósito hegemónico de avanzar hacia el sindicato único y dominante -en este caso, centrado en Moyano más su encumbramiento en la CGT- que rompe todas las tradiciones del gremialismo nacional.

Para que el dirigente camionero hegemonice detrás de sí los gremios y contribuya al proyecto dominador oficial se le dictó esta resolución especial y no se dicta otra, realmente sana, para que los medios de prensa no mueran ahogados económicamente al impedirles la AFIP, con interpretación capciosa, que mantengan sus tradicionales «colaboradores» y se los multa. En este particular caso, se busca que se endeuden y extingan. Así se concentraría todo «el periodismo» en los oficialistas grupo «Clarín» y «Página/12», más los demás medios ya sometidos sin la escasa prensa independiente, hoy disonante. En definitiva, otra pata del mismo proyecto hegemónico.

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