29 de mayo 2007 - 00:00

Inmanejable inmadurez

Parecen competir en inmadurez los alumnos del Carlos Pellegrini y los activistas del gremio del juego para ver quién molesta más a los vecinos de la Capital Federal. Los niños del Pellegrini insultaron y empujaron al rector ante las cámaras de TV reclamándole que se ajustase a los dictámenes de una asamblea de alumnos, profesores y activistas sindicales. Los gremialistas del juego cortaron de nuevo la avenida Del Libertador, frente al Hipódromo, en reclamo de que se reabra el casino flotante, como si los sufridos conductores fueran los culpables. La crisis de ese negocio es por una pelea de empresas que hace más absurdo el modo de protesta.

Alumnos y parte de los docentes del Colegio Carlos Pellegrini decidieron tomar ayer el establecimiento por un lapso de 48 horas y más tarde impidieron el ingreso al lugar del rector recientemente designado, Juan Carlos Viegas. Por tanto, no pudo comenzar a desempeñar sus funciones como estaba previsto.

Entre insultos y empujones de padres y docentes que no lo dejaban pasar, y ante la falta de voluntad para escuchar los argumentos que intentaba exponer, Viegas decidió retirarse.

En la puerta de acceso se entabló una fuerte discusión cuando el rector intentaba entrar y los alumnos y un grupo de docentes le impedían el acceso. Los entredichos surgieron ante la firme posición de los alumnos que pedían debatir en otro lugar físico el petitorio que se había hecho llegar en varias oportunidades a partir de diciembre.

Los estudiantes reclamaban desde entonces la conformación de un consejo directivo con carácter resolutivo y la reformulación de ciertos planes de estudio, así como diferentes reformas en el bar y en la fotocopiadora del Pellegrini, entre otras cosas.

Los alumnos mantuvieron su posición alegando que «Viegas quería hacerla en su propio despacho, cuando nosotros, en realidad, al no reconocerlo como rector, queríamos que esa reunión tuviera lugar en un lugar neutral, como, por ejemplo, el Rectorado de la Universidad de Buenos Aires», expresó a este diario un miembro del Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini.

Inmediatamente después del turbulento episodio, los adolescentes, que llevaban puestos sacos típicos de los años 60 y abrigos de todos colores con mochilas totalmente escritas en «liquid paper», aprovecharon para «marcar territorio» y colgar en la entrada carteles con leyendas tales como, «Colegio tomado» o «Menos pensamiento contable, más pensamiento crítico», entre otros.

Sin embargo, todavía hay un sector docente que no apoya la medida de fuerza y que se agrupa en torno a los gremios CTERA, UTE y CTA. Allegados a estos gremios, fueron los que, en medio del caos matinal, tuvieron una reyerta con los padres que se oponían a la entrada del rector en la escuela. El petitorio que han elevado los gremios en cuestión se diferencia del que ha conformado la Asociación Gremial Docente (AGD), que también apoya la toma del Colegio, ya que el primero habla sobre una «estabilización de la planta docente».

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