Como efecto contagio de lo resuelto por el Congreso Nacional en diciembre, en Buenos Aires el año próximo se desactivará el modelo de internas simultáneas y obligatorias. La caída se producirá dos elecciones después de sus comicios debut en setiembre de 2003.
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A pesar que hay proyectos del PJ y la UCR, la Legislatura provincial no figura en la agenda de fin de año. Pero, incluso contra cierta resistencia de Felipe Solá -en definitiva fue uno de sus promotores-el esquema de primarias está con tiempo de descuento.
Podría, incluso, agregarse sobre la hora: hay un proyecto en el Senado, presentado por Patricio García (PJ), listo para su tratamiento, aunque es observado -y corregido-en más de un aspecto por legisladores del kirchnerismo como el radical José Eseverri.
A su vez, también en Diputados proponen anular el régimen previsto en la Ley 12.915. Luis Bruni, legislador del radicalismo, presentó un escrito para tumbar un modelo que, asegura, se tornó «inconducente, no operativo y carente de aplicabilidad».
La incertidumbre es sobre el momento y la forma, pero no hay dudas que el sistema caerá y con él caerá una de las iniciativas que formaron parte del paquete de la reforma política que Solá impulsó de la mano de su ministro Florencio Randazzo.
Aunque global, la derogación tendrá para Néstor Kirchner un beneficio extra: el Presidente pretende regular el tiempo y especular hasta el segundo final para mostrar su juego. Ocurre con la opción Daniel Scioli, supeditada a los vaivenes de Mauricio Macri.
Si la ley permaneciera vigente, entre el 6 de mayo y el 24 de junio, porque la regulación establece la votación en los partidos entre 120 y 180 días antes de la general, que, según anticipó Solá, será en paralelo con la nacional, prevista para el 28 de octubre.
Con el modelo en marcha, en marzo o abril los partidos tendrían que formalizar a sus candidatos. Pero si, como está pautado, se derogan las internas, los plazos se flexibilizan y quedan a criterio de cada partido hasta para proclamar candidatos sin urnas de por medio.
Es decir: con internas en marcha, Kirchner debería anunciar a Scioli a más tardar en abril, pero sin internas podría demorar esa decisión hasta junio o julio, quizá después de que muestre su juego Macri si, como quiere un sector del macrismo, decide competir en Capital.
¿Acaso no asegura Kirchner que movió a Scioli a la provincia para bloquear a Macri y que, si éste compite en la Ciudad podría revisar su estrategia -y los nombres-para la sucesión de Solá? Sin internas, el patagónico tendrá otro margen de acción.
Podrá, por caso, imponer a sus candidatos como hizo en 2005: sin internas de por medio a pesar de que, por entonces, estaba vigente el sistema de obligatoriedad. A la tarea de «degollar» listas se dedicó, en un local blindado de La Plata, Carlos «Cuto» Moreno, apoderado jefe del FpV.
En medio de la pelea Duhalde-Kirchner, el FpV temía que le «infiltren» listas enemigas mientras que el PJ, con la jefatura de José María Díaz Bancalari, alertaba que el kirchnerismo «anotaba» boletas opositoras. Aquel duelo fue el tiro de gracia al modelo de primarias.
En esencia, históricamente -con algunas salvedades-el PJ eligió sus candidatos sin internas, práctica que emularon partidos menores como el ARI, Recrear o Compromiso para el Cambio (CpC). En el otro extremo, la UCR ha hecho tantas que casi no hay registro.
Pero el régimen de internas obligatorias y simultáneas nunca funcionó del todo, particularmente en el punto referido a la obligatoriedad. Con atajos en la reglamentación de Solá y resoluciones de la junta-electoral, muchos partidos no tuvieron primarias.
Muchos, por no decir la enorme mayoría, que, con el argumento de que presentaban una sola lista, no tenían por qué ir a internas abiertas. En su origen, la ley imponía comicios aun en esos casos, pero el concepto se desdibujó y a poco de nacer fue desterrado.
De allí que su derogación sea, solamente, una cuestión de tiempo. El efecto dominó comenzó en el Congreso cuando en diciembre el Senado convirtió en ley un proyecto para suprimir las internas abiertas que había presentado el diputado del PJ Jorge Landau.
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