Durante su ya larga vida de dirigente político, Néstor Kirchner acostumbró a torturar a sus colaboradores adelantándose en la lectura de los diarios y pidiendo incómodas explicaciones por las informaciones negativas que detectaba en esa vigilancia minuciosa. El método se amplió y se volvió más exigente en la transferencia al orden nacional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ahora Kirchner aprendió a navegar por Internet y ya se hizo colgar todos los diarios que le interesan en la carpeta «favoritos». Además, el Presidente ya detectó algunos sitios dedicados especialmente a hostigar a su grupo. La red transporta un caudal inagotable. Esta habilidad de internauta combina con otra: el inveterado noctambulismo del santacruceño. Una y otra característica se han combinado en un cóctel explosivo para los encargados de rendir cuentas por lo que se dice del gobierno. Ahora las explicaciones y excusas hay que ofrecerlas, a veces, a las 2 de la mañana. Informate más
Dejá tu comentario