Alberto Iribarne ocupó el cargo de ministro de Justicia durante la presidencia de Néstor Kirchner.
Alberto Iribarne tendría decidido renunciar a su postulación como embajador argentino ante El Vaticano a fin de destrabar el conflicto entre el Gobierno y la Iglesia que generó su designación, luego de que se conociera que la Santa Sede se opone a que el ex ministro ejerza ese cargo por su condición de divorciado.
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De acuerdo a lo informado por un matutino porteño, Iribarne daría un paso al costado en su postulación como representante argentino ante El Vaticano para permitir que la Casa Rosada retire el pedido de plácet y designe a un nuevo representante diplomático que reúna los requisitos que exige la curia romana.
No obstante, El Gobierno había anunciado que en caso de que la Santa Sede no aceptara a Iribarne, no se designaría a otro embajador y quedaría a cargo del puesto el actual encargado de negocios, Hugo Gobbi.
Al conocer la decisión oficial de que el ex ministro de Justicia había sido nominado para ocupar la representación ante El Vaticano, desde Roma se evitó responder el pedido del plácet, lo que evidenció el malestar que provocó esa designación.
Ocurre que la Iglesia rechaza como embajadores a personas que se hayan divorciado y formen pareja con otra mujer, tal como es el caso de Iribarne.
El conflicto por Iribarne volvió a tensar la relación entre el Gobierno y la Iglesia, algo que la presidenta Cristina Kirchner quería evitar durante su Gobierno.
De hecho, días después de asumir la Presidencia, Cristina envió un gesto de acercamiento a la Iglesia, al recibir en la Casa Rosada a una delegación del Episcopado, con el su máximo referente, Jorge Bergoglio a la cabeza, algo que no ocurría desde hace años.
Desde que en 2003 asumió la Jefatura de Estado Néstor Kirchner la relación entre el Gobierno y la Iglesia se mantuvo congelada y se experimentaron fuertes roces, que tuvieron su pico con las duras declaraciones del ex obispo castrense Alberto Baseotto contra el entonces ministro de salud, Ginés González García.
Luego de que el titular de la cartera sanitaria promoviera el reparto de preservativos y la despenalización del aborto, Baseotto apeló a una cita bíblica y dijo que "aquellos que escandalizan a los pequeños deberían ser arrojados al mar", lo que provocó una fuerte disputa con el oficialismo.
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