El Gobierno de Javier Milei negó que Santiago Peña se encuentre en la Argentina, luego de que circularan versiones sobre el paradero del presidente paraguayo tras presentar su renuncia en medio de una profunda crisis política y financiera. Desde la Casa Rosada aseguraron que no tienen registros de su ingreso al territorio nacional.
“No tenemos ningún registro de que esté en la Argentina”, aseguraron fuentes oficiales a La Nación. Las versiones habían surgido en Paraguay, donde legisladores opositores reclamaron explicaciones sobre la ubicación de Peña después de que anunciara su dimisión a través de un video.
La incertidumbre aumentó luego de que el vocero de la Presidencia paraguaya, Guillermo Grance, reconociera que desconocía dónde se encontraba el mandatario. Según publicó ABC Paraguay, la situación generó cuestionamientos en el Congreso, donde la diputada opositora Johana Ortega pidió una aclaración oficial sobre las versiones que señalaban que Peña ya había cruzado la frontera.
La crisis política de Paraguay y el antecedente de Flávio Bolsonaro
“Mientras nosotros debatimos, en medios se está afirmando que el presidente Santiago Peña ya pisó suelo argentino”, expresó Ortega durante la sesión legislativa. La diputada reclamó precisiones sobre el paradero del mandatario, en medio del proceso institucional que se abrió tras su renuncia.
El episodio también reavivó las comparaciones con la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos a través de Puerto Iguazú. El excandidato presidencial brasileño había llegado a la ciudad argentina después de perder las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva y abordó un avión privado con destino a territorio estadounidense, acompañado por el asesor presidencial Santiago Caputo.
Flávio Bolsonaro huyó de Brasil mediante Puerto Iguazú.
La salida de Peña se produjo en medio de un escándalo financiero por el colapso del Ueno Bank, entidad de la que el mandatario era accionista y que dejó a numerosos clientes sin acceso a sus ahorros. La crisis derivó en un fuerte cuestionamiento político y en el impulso de un proceso de enjuiciamiento por supuesto mal desempeño de sus funciones.
Antes de anunciar su renuncia, Peña enfrentaba una creciente presión de diputados opositores y sectores disidentes del Partido Colorado. La iniciativa para avanzar con su juicio político se encontraba en tratamiento en el Congreso paraguayo cuando el presidente comunicó su decisión.
En su mensaje de dimisión, el mandatario sostuvo que buscaba preservar la estabilidad institucional y evitar una mayor conflictividad política. También pidió disculpas a los ciudadanos y aseguró que su prioridad era la tranquilidad de los paraguayos que habían confiado sus ahorros al sistema financiero.
Por su parte, el Gobierno argentino evitó pronunciarse sobre la crisis política paraguaya y se limitó a descartar que Peña hubiera ingresado al país. La situación representa un nuevo escenario de incertidumbre para Milei, que mantenía una relación de cercanía política con el mandatario saliente y había expresado en reiteradas oportunidades su afinidad con su gestión.