22 de marzo 2004 - 00:00

Jolgorio de la "memoria" cuesta dinero a Carlotto

La batalla que se desató a fines del año pasado en la Comisión de la Memoria de la provincia de Buenos Aires a raíz del manejo presuntamente irregular de su presupuesto, podría traerle a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, una consecuencia para ella inimaginada: pagar de su propio bolsillo gastos de la comisión que, para un organismo de control provincial, no están debidamente justificados.

Lo llamativo es que Carlotto fue quien denunció en su momento a la directora ejecutiva de la entidad, la periodista Gabriela Cerruti, de presuntamente falsificar su firma para destinar, sin consultarla, fondos al pago de funciones -supuestos honorariosy tareas -por ejemplo, la realización de una revista que no tenían que ver con el objetivo de la comisión.

Sin embargo, en los próximos días, el Tribunal de Cuentas bonaerense, que preside Eduardo Grimberg, podría emitir un dictamen obligando a Carlotto a abonar más de 10 mil pesos por considerar que distintos gastos de la Comisión de la Memoria no están debidamente justificados.

Como Carlotto, siendo presidenta de la comisión, era la responsable del destino del presupuesto, el Tribunal de Cuentas la cuestiona a ella sin considerar, al menos en principio, que el uso de los recursos era definido por Cerruti, y que Carlotto de buena fe sólo autorizaba las operaciones sin dudar de que eran transparentes.

Recién cuando el Tribunal de Cuentas a mediados del año pasado hizo algunas observaciones sobre los gastos correspondientes al año 2001, Carlotto detectó que el manejo dentro de la comisión no era el adecuado y realizó la denuncia, al tiempo que presentó su renuncia a la presidencia de la entidad, gesto que imitó Sara Dorotier de Cobacho, también con familiares desaparecidos.

De este modo, Carlotto pierde la pulseada con el grupo que integran Horacio Verbitsky, Adolfo Pérez Esquivel y Cerruti.

Verbitsky
fue quien inició el ataque contra Carlotto y su hijo Remo, quien es actualmente secretario de Derechos Humanos bonaerense, para a través de éstos criticar a Felipe Solá, a quien no le perdona que en vez de darle ese cargo a uno de sus amigos haya preferido a un hijo de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo.

Verbitsky
pretendía que ese cargo fuera para Hugo Cañón, un fiscal de Bahía Blanca, tambiénizquierdista, que adora al juez español Baltasar Garzón y ganó algo de fama presentando pedido de nulidad a los indultos a militares firmados por Carlos Menem en los '80. Presionó para lograrlo pero no pudo y agudizó por eso sus ataques contra Solá.

La moderada
Carlotto, antes de que se conozca la resolución del Tribunal de Cuentas, podrá hacer su descargo pero anticipó que no tienen la documentación que le exige el organismo porque ella había delegado en Cerruti el manejo del presupuesto de la comisión.

La opción que evalúa es presentar una denuncia por «
falsificación de firma», mecanismo que habrían utilizado en la comisiónpara pagar contratos por entre 1.000 y 2.800 pesos, cuyos beneficiarios no figuran, al menos a priori, en la documentación de la que dispone el Tribunal de Cuentas de la provincia.

Si es sancionada será un golpe duro para
Carlotto, la más reconocida internacionalmente por su defensa de los derechos humanos, y básicamente por tener una postura centrada y lógica a diferencia de Hebe de Bonafini, por ejemplo, que festejó el ataque a las Torres Gemelas y elogió a los terroristas de la ETA.

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